EDITORIAL

Peajes por sorpresa

Este Gobierno está acostumbrado a aprobar en el Consejo de Ministros medidas de las que después no informa en la conferencia de prensa posterior. Ocurrió con el último paquete de recortes, muchos de cuyos detalles tuvieron que esperar para ser conocidos a la publicación en el BOE o en la versión en inglés de la web del Ministerio de Economía. Y ha vuelto a suceder ahora con la subida de los peajes de las autopistas, que entró en vigor la pasada medianoche y de la que no se informó el viernes.
El aumento es nada menos que del 7,5%, debido a que el Gobierno ha anulado este mes de julio el retorno del 7% de los beneficios a las concesionarias y a la compensación de las bonificaciones por vehículos ecológicos o superocupados. En septiembre se producirá otra subida de tres puntos por la aplicación del nuevo IVA, con lo que en nueve meses el incremento habrá sido más del 13%, ya que en enero subieron un 3,2%. Este aumento tan brutal en una situación de crisis económica y social tan grave como la presente solo puede contribuir a que el tráfico por las vías de pago, que ya ha disminuido, se reduzca aún más, con lo que el efecto puede ser contraproducente. Pero, además, es una falta de respeto al usuario la ausencia de información sobre la subida –el día en que se aprueba, encima, la ley de transparencia– y su aplicación inmediata de un día para otro, sin duda para aprovechar la operación salida de las vacaciones de agosto.