SOPHIA GUBB, PROFESORA DE INGLÉS
 

Sophia Gubb. (JOAN CORTADELLAS)
 

«Barcelona es el paisaje de mi transformación»

La capital catalana será siempre el escenario en el que logró ser libre para ser ella misma.

NÚRIA NAVARRO
 
Sophia Gubb nació en Cambridge, Inglaterra, en 1990. Su padre, genetista, encontró trabajo en un laboratorio de Bilbao y se mudaron a Euskadi cuando tenía 14 años. A los 19, reclamó su independencia y la quiso desplegar en Barcelona. Cuando llegó a la ciudad se llamaba Andrew.

–¿Y por qué eligió Barcelona?
–Aquí vivían un par de amigos que conocí a través de internet y lo que me contaron me dio buen feeling .

–¿Qué es lo primero que hizo?
–Me instalé en casa de unos amigos de mis padres en Cornellà. Y luego me fui a okupar la Universitat de Barcelona durante un par de meses. Creía en la causa y me convenía el plan. Monté una jaima y allí estuve. Fue una experiencia muy intensa.

–Llegó sin tener un plan fijo.

–Pero tenía claro que quería echar raíces aquí un par o tres de años.

–Ya no está en una jaima.
–Estoy en un pisito en la calle de Les Carretes, en el Raval, que es un barrio en el que hay mucha diversidad.

–¿Qué aplaude de la ciudad?

–El clima, sobre todo. Pero también que es una ciudad grande, abierta, muy cosmopolita.

–¿No le parecemos cerrados?
–Quizá un poco, pero son tolerantes. Yo soy una persona diferente, transexual, y aquí no he tenido problemas. Barcelona es el paisaje de mi transformación. Los tres años y medio que llevo en la ciudad han coincidido con el cambio de género. Es una experiencia dura en cualquier sitio, pero aquí me he sentido bien.
–¿No hablar catalán tampoco le ha supuesto un problema?
–Solo me he encontrado con una persona que se negó a hablarme en castellano y optó por el inglés. Me parece una forma un poco agresiva, porque no me permitió elegir.

–¿Entiende el nacionalismo?
–Lo puedo respetar, pero me gustaría que hubiera menos barreras entre los países.

–¿Qué otra cosa le disgusta?
–Aquí es más difícil ser vegetariana que en Inglaterra. Lo soy desde hace casi cuatro años. Como puede ver, en estos últimos años he hecho muchos cambios. Tampoco como gluten, soy poliamorosa, me he dado cuenta de que soy bisexual... Actualmente tengo una novia.

–Enhorabuena. ¿Y cómo se gana la vida?
–Soy profesora de inglés. Pego anuncios por las calles y ahora tengo unos 10 alumnos fijos. Nunca he trabajado en una escuela, porque eso supone tener jefes y la oferta no suele ser tan buena como para aguantarlos. Mis padres también me ayudan con unos 200 o 300 euros al mes.

–Nunca ha pasado apuros, vaya.
–Siempre he comido. Pero sé lo que es el trueque –trabajé en un restaurante vegetariano a cambio de una cama–, durante un mes fui vagabunda, otro tiempo estuve refugiada en casa de una pareja, hice de cocinera... La libertad es algo muy importante para mí. Nunca he querido sentirme atada a juegos de poder.

–En estos tiempos, es difícil eso y lo contrario.

–Yo busco estabilidad económica con las clases y mi ilusión es alimentar mi blog (www.sophiagubb.com), que combina crecimiento personal y activismo. Tengo unas 100 visitas al día. Es una buena base para escribir libros más adelante.

–Además, sigue en su proceso de construcción.
–Sí. Solo llevo tres meses en esto. Esperaré un año para empezar a tomar hormonas. Y a la larga me gustaría pasar por quirófano. Pero quiero ir poco a poco, para sentir todos los cambios. No solo con respecto a la gente, sino también conmigo misma.

–Del Andrew que dejó Cambridge a la Sophia de Barcelona, ¿un abismo?
–Sí. De niña, estuve enferma la mitad del tiempo. Durante 10 años padecí la enfermedad de Crohn. No tenía amigos. Gastaba una mezcla de arrogancia e inseguridad, que al fin y al cabo es lo mismo. Eso tapó mucho de lo que soy. Ahora, pese a lo intenso que es un cambio de género, estoy feliz. Y eso es muy revolucionario.

–Una curiosidad. ¿Qué lugar es para usted Barcelona?
–Barcelona es un domingo en el parque de la Ciutadella. La diversidad está sobre el césped, pasándolo bien. Los domingos también suelo ir a unos talleres en inglés de improvisación cómica que hacen en el Teatre de l’Enjòlit. Nos reímos mucho.

–Se deduce que está gusto.
–Yo me siento más de Barcelona que de cualquier otra parte.