LOS URDANGARIN SIGUEN ENCLAUSTRADOS EN SU CASA

El abogado Mario Pascual Vives, ayer por la tarde, al entrar en la casa. (ALVARO MONGE)
Un verano particular
Cuatro de la tarde en la calle de Elisenda Pinós del barrio de Pedralbes, a pocos metros de la Clínica Planas, donde el Rey se hace las revisiones médicas. A esa hora, ayer el sol abrasaba hasta el punto de que la temperatura debía rondar los 35 grados a la sombra. Desde el interior de la casa de la infanta Cristina se podían escuchar los gritos y las risas de sus hijos Juan, Pablo, Miguel e Irene jugando en la piscina. Los pequeños Urdangarin- Borbón disfrutaban en el agua con los hijos del exregatista Roberto Molina, amigo íntimo del duque de Palma y una de las personas que lo visita diariamente. Este llegó con su mujer sobre las cinco de la tarde y tras aparcar enfiló la calle en dirección a la residencia de los duques de Palma ignorando la presencia de los paparazis que hacen guardia en la calle.
Desde que trascendió que los duques de Palma se encontraban en su casa de Pedralbes, los periodistas de diversas agencias y televisiones se desplegaron frente la vivienda para captar los movimientos de la familia. Las horas de guardia son infinitas aunque la presencia de medios cada vez es más reducida.
Durante las esperas han comprobado que, desde que llegaron de Palma, los menores no han salido de la vivienda aunque reciben la visita de otros niños con los que se bañan en la piscina y juegan al pimpón. Un sobrino de Urdangarín ha hecho de monitor de los pequeños, a los que ha distraído con distintos juegos.
CAMBIO DE ACTITUD DE LOS VECINOS / Uno de los paparazis que ha hecho muchas guardias allí desde que la familia estrenó el palacete explicó que ha detectado un cambio de actitud de los vecinos de la hija menor de los Reyes. «Antes presumían de vivir en la misma zona que ellos, ahora se quejan del ruido que hacen los niños y dicen que son antipáticos».
Otro de los reporteros gráficos contó que hace dos días una mujer se coló por la puerta entreabierta de la residencia para chafardear ante el asombro de los escoltas que estaban en el interior. Cuando le preguntaron, ella espetó a los policías: «Tú también cotizas a Hacienda, pues esto lo pagamos todos». Tras un pequeño rifirafe la invitaron a salir y se fue protestando.
El que visita casi cada día a Urdangarin es su abogado, Mario Pascual Vives. El letrado se reúne con el duque de Palma para preparar la defensa. Ayer tampoco faltó a la cita.