TRASPIÉ SIN CONSECUENCIAS EN UN ACTO OFICIAL

El Rey cae al suelo al tropezar con un escalón frente a la sede del Estado Mayor de la Defensa, ayer. (EFE / J. J. GUILLÉN)
El Rey sufre una nueva caída al tropezar con un escalón
El Monarca cayó de bruces en una visita a la sede del Estado Mayor de la Defensa
Juan Carlos siguió con su agenda y presidió la reunión de la cúpula militar
El Rey sufrió ayer un nuevo accidente al caer de bruces durante una visita oficial al edificio del Estado Mayor de la Defensa, aunque el percance no tuvo esta vez consecuencias para su salud, más allá de contusiones en la nariz y la barbilla. Un tropiezo con un escalón cuando iba a entrar en la sede militar, tras saludar a los generales, dio lugar a la aparatosa caída. La rápida reacción del personal de seguridad y las autoridades, que levantaron una pantalla a su alrededor, no evitó que las cámaras captaran la imagen del Rey en el suelo. Juan Carlos, no obstante, se incorporó solo y pudo seguir con su agenda, por lo que, tras el percance, presidió la reunión de la cúpula militar y charló por videoconferencia con militares en misiones internacionales, y ya por la tarde recibió al primer ministro italiano, Mario Monti.
El jefe del Estado ha sufrido varios accidentes y problemas de salud que le han hecho pasar por el quirófano nueve veces en los últimos once años. La última, el pasado 26 de abril, a causa de una luxación en la cadera derecha. La misma que se había fracturado en la polémica cacería de Botsuana por la que pidió perdón a los ciudadanos, y de la que había sido operado doce días antes. En otra cacería, en Suecia en 1988, se había dado un golpe en un ojo.
ACCIDENTES/Los contratiempos que han llevado al Rey a la mesa de operaciones han sido variopintos, con el denominador común de su afición al deporte. En junio de 1981, chocó con una puerta de cristal tras un partido de squash con el tenista Manolo Santana en la pista del Palacio de la Zarzuela. El golpe le provocó heridas en el tórax, el muslo, las manos y la nariz, y tuvo que ser intervenido porque un cristal le cortó el nervio radial del brazo izquierdo.
En enero de 1983, protagonizó otro accidente en la pista de esquí de Gstadd (Suiza), que le obligó a usar bastones y un corsé por una fisura de pelvis. A consecuencia de la misma, se le formaría una fibrosis, cuya extirpación, en julio de 1985, le hizo entrar de nuevo en contacto con el bisturí. Posteriormente sufrió nuevos percances esquiando en Corchevel (Francia) y en Baqueira-Beret, cuando tuvo que ser operado de una rodilla y anduvo con muletas durante unos meses. En junio del 2011, la implantación de una prótesis puso remedio a la lesión. Además, en 1995, un resbalón en Candanchú le había supuesto una fisura en la muñeca derecha. Además, ha sido operado por varices, un nódulo de pulmón, y una tendinitis, en el 2011.
En noviembre, el Rey apareció en un acto oficial con gafas de sol por un hematoma a raíz de un accidente doméstico. Entonces, como ayer, mantuvo su agenda. Ya lo dijo el propio Monarca el pasado día 18, durante un vuelo a Rusia: «Cualquier otra persona estaría aún de baja, pero yo tengo que currar».

El Monarca preside la reunión de la cúpula militar, tras la caída. (EFE / J. J. GUILLÉN)