UN ENFRENTAMIENTO ESTELAR
Bolt y Blake, el ‘show’ de la pista
El plusmarquista mundial tiene a otro jamaicano como máximo rival

GERARDO
PRIETO
«Parece jamaicano», dice un comentarista de televisión refiriéndose a Jordi Alba por su velocidad en la banda durante la Eurocopa. Jamaica ya no es solo Bob Marley y puestas de sol flipantes. La cantidad y la calidad de sus velocistas forma parte de la cultura global, gracias sobre todo a su gran referente, Usain Bolt, el superatleta cuyos fogonazos en Pekín 2008 y Berlín 2009 deslumbraron totalmente al planeta.
Tradición y genética han fabricado «una máquina» de correr que ha puesto definitivamente a la isla caribeña en el mapa deportivo mundial. El triple campeón olímpico en China está en todas las quinielas para ser el atleta de los Juegos de Londres, pero de momento no ha podido reinar ni en su país y surgen las dudas sobre su estado físico tras comprobar que tiene problemas con la salida de tacos. Yohan Blake, de 22 años, también jamaicano y también entrenado por el técnico de Bolt, Glen Mills, derrotó a su compañero en las pruebas de selección en Kingston hace un mes.
Blake no es un esprinter cualquiera. Supo aprovechar perfectamente la salida nula y posterior descalificación de Bolt en los 100 metros del pasado Mundial para ganar el título. Es el líder del año en 100 (9.75 segundos) y 200 (19.80). Bolt, cuya puesta en acción era la de un velocista de bolsillo a pesar de su enorme estatura, falla ahora en los primeros apoyos, aunque sigue acabando de menos a más. Pero no es suficiente cuando se enfrenta a un rival de 9.75 como Blake.
RÉCORDS CUESTA ARRIBA / Lo más asombroso es que a pesar de este «problema técnico», los registros del plusmarquista mundial este año son incluso mejores que los del 2009, cuando corrió en 9.71, 9.86, 9.89 y 9.91 antes de hacer 9.58 segundos en Berlín, vigente récord mundial del hectómetro. A Londres llega con 9.76, 9.79, 9.82 y 9.84, cuatro centésimas menos que en el 2009 si se hace la media; y en los 200 metros sucede prácticamente lo mismo.
Pero los récords dependen mucho de las condiciones atmosféricas. Agosto es el segundo mes más lluvioso en la capital británica y la temperatura no sube de los 20º. Con la pista mojada y fría, las marcas en velocidad se ponen muy cuesta arriba.
TODA LA PÓLVORA / Bolt ha renunciado a competir en julio y ha preferido guardar toda su pólvora para Londres. Quizá porque no se fía de su compañero de entrenamiento o porque efectivamente su estado físico no es el óptimo. En todo caso, ante la perspectiva de que por fin va a tener un rival a su altura, los organizadores y los aficionados a este deporte ya se frotan las manos. Más allá de los títulos y las medallas, el triple campeón olímpico está «obligado» no solo a ganar sino incluso superar sus topes: a eso nos ha acostumbrado en las grandes ocasiones. «El mayor obstáculo en la carrera deportiva de Usain puede ser la autocomplacencia, máxime cuando en muy poco tiempo ha conseguido casi todo, campeonatos y récords», afirma Glen Mills, el domador del díscolo Lightning Bolt cuando apenas era un veinteañero desmadrado.
MANTENER EL ESPECTÁCULO / Mills también cuida del introvertido Blake, un rival demasiado directo y cercano para que la gran estrella jamaicana pueda dormirse en los laureles. Para evitar la dispersión y concentrarse en lo suyo, el hombre que aspira de nuevo a ser el más rápido del mundo escucha dancehall , un reggae callejero que también incorpora sonidos electrónicos.
Bolt aguarda el gran momento oyendo temas como Real Friends o Money, por citar un par de títulos que tiene colgados en su web. Su estilo desenfadado y su vis cómica son ya muy populares y resultan vitales para mantener el interés por el moribundo espectáculo en el que se ha convertido el atletismo en pista.
El jamaicano ocupa el puesto 63 en la lista de deportistas millonarios de Forbes, con ingresos anuales que rondan los 20 millones de euros. Es el atleta mejor pagado, aunque el premio gordo cae con los récords y para ello deberá superarse así mismo, cosa que no sucede desde hace tres años.