LA GESTIÓN AÉREA

Un avión tras aterrizar, ayer, en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. (JOSEP GARCÍA)
Fomento pide revisar el acceso de los aviones a la tercera pista de El Prat
El choque de dos aeronaves empuja a mejorar las normas del punto de espera antes del despegue
Ambos aparatos partieron a pesar de que pasajeros de Ryanair avisaron a la tripulación del contacto
FERRAN COSCULLUELA
BARCELONA
La colisión entre dos aviones que hacían cola para despegar del aeropuerto de El Prat ha llevado a la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), vinculada al Ministerio de Fomento, a recomendar a Aena que «revalúe» los protocolos de seguridad en los puntos de espera de las calles de rodaje que dan acceso a pistas. El accidente se produjo el 14 de abril del 2011 y en él se vieron implicados un Boeing 737 de Ryanair y un Boeing 767 de American Airlines, según avanzó ayer la agencia ACN. El avión de la compañía de bajo coste dañó con el ala derecha el estabilizador horizontal de cola de la otra aeronave, cuya tripulación no se dio cuenta del incidente y cruzó el Atlántico, lo que supuso un riesgo para la seguridad de las 239 personas a bordo. El avión de Ryanair también voló a Ibiza a pesar de que algunos de los 169 pasajeros avisaron del choque.
La colisión de El Prat se produjo cuando la aeronave de Ryanair rodaba por la calle K hacia la tercera pista (25L). La nave de American Airlines estaba en la posición de espera G3, y el avión de la compañía irlandesa le golpeó cuando pasaba por detrás para encaminarse a otro punto de espera. La CIAIAC concluye que las causas del accidente fueron «un error» en la apreciación de las distancias por parte de los pilotos del avión de Ryanair. No obstante, añade que la asignación del punto de espera G3 a una nave de fuselaje largo, como el Boeing de American Airlines, y el posicionamiento de este, relativamente alejado de la señal de punto de espera, también fueron «factores contribuyentes».
Por ese motivo recomienda a Aena que revalúe «las limitaciones aplicables a la calle de rodaje y los puntos de espera tanto en la cabecera de la pista 25L como en la cabecera 07R». El CIAIAC pide que se tenga especialmente en cuenta «el efecto de la longitud y la posición de las aeronaves» situadas en esos puntos. Fuentes de Aena destacaron ayer que El Prat cumple la normativa vigente y cada año recibe una certificación de la Agencia de Seguridad Aérea. «Desde el 2004, en que se puso en marcha la tercera pista, es el primer incidente que se produce», añadieron.
El CIAIAC también insta a Ryanair a que «intensifique los aspectos relacionados con la comunicación entre los tripulantes de cabina y los de vuelo». Una recomendación que, según la compañía, ha puesto en marcha «de forma inmediata». La advertencia se produce después de que la comisión investigadora haya constatado que varios pasajeros, entre ellos un ingeniero, comunicaron a la tripulación de Ryanair que habían visto la colisión. Una azafata informó a la comandante, pero esta alegó que pensaba que se trataba de un solo pasajero (y no de varios, como luego averiguó). Además, la piloto añadió que no apreció «preocupación» en la voz de la azafata.
EXCESO DE VELOCIDAD / Cuando llegó a Ibiza, la comandante constató los daños en su avión, por lo que se avisó a American Airlines, que puso fuera de servicio su nave cuando llegó a EEUU. No obstante, y a pesar de conocer su avería, la piloto de Ryanair regresó con el mismo avión a Barcelona porque su compañía no tiene mecánicos en Ibiza. Especialistas del sector aéreo también vincularon ayer el accidente al exceso de velocidad que llevaba ese avión.
Portavoces del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (Copac) explicaron que este tipo de accidentes son relativamente frecuentes en los aeropuertos, y aseguraron que los daños de ambos aviones eran «graves», especialmente el de American, y podían haber afectado a la seguridad en vuelo.

BOEING DE AMERICAN AIRLINES. El estabilizador horizontal de cola resultó dañado por el choque. (CIAIAC)

BOEING DE RYANAIR. Consecuencias del golpe que recibió en el extremo del ala derecha.