LONDRES 2012

Maialen Chourraut, durante el eslalon de ayer que le valió la medalla de bronce. ( AFP / YURI CORTEZ)
 

Chourraut, bravísima

La palista vasca logra con el bronce en Eslalon K-1 la segunda medalla española y la primera en aguas bravas

El podio se decidió en menos de un segundo de diferencia, y Maialen se quitó la espina de su debut en Pekín

JOAN CARLES
ARMENGOL
 
«Londres, una oportunidad, una realidad, una meta». Eso escribió Maialen Chourraut en la publicación Pasaporte a Londres cuando le pidieron que reflejara en el papel sus sentimientos ante los que serían sus segundos Juegos Olímpicos. En Pekín, cuatro años antes, la pequeña palista guipuzcoana (mide 1,61 metros y pesa 55 kilos, pero se agiganta en las aguas movidas) sintió su 16º puesto como un tropiezo edificante. «De Pekín me traje la derrota a casa, pero también una fuerza interior que me hace sentir especial».
Ayer, Maialen se sintió más especial que nunca. La fuerza que nació en Pekín (bueno, en realidad, hace 11 años, cuando entró en el equipo español) y que fue creciendo en su interior en estos cuatro últimos años desembocó en el canal de Lee Valley White Water, al norte de Londres, con la primera medalla del piragüismo español en aguas bravas. Chourraut, en una de las finales más igualadas (las tres primeras entraron en el mismo segundo), vio como se le escapaba el oro y la plata en una maniobra un poco más lenta de lo normal en una de las puertas (hay un mínimo de seis) que hay que sortear en remonte (en sentido ascendente), pero el bronce lo amarró como oro en paño. «Espero que la gente que nos haya visto sepa un poco más qué es el eslalon y que se haya emocionado con nosotros», pidió la palista que ha puesto la modalidad en el mapa deportivo español.

POCA TRADICIÓN / El piragüismo español había logrado hasta ahora nueve medallas, pero siempre en aguas tranquilas. La bravísima piraguista de Lasarte escribió ayer la primicia en aguas más revoltosas y le dio a la delegación española la segunda medalla en Londres, tras la plata de Mireia Belmonte el día anterior en los 200 metros mariposa.
Después de cuatro días de sequía absoluta, sin un podio que llevarse a la boca, las cosas parecen arreglarse. Dos medallas seguidas y, ayer, el doble de tenis Ferrer-Feliciano López se metió en las semifinales en Wimbledon, los equipos de baloncesto, balonmano y waterpolo ganaron, y Mireia Belmonte se metió en la final de hoy de los 800 libre con el cuarto mejor registro.
Pero el bombazo llegó en las aguas bravas. De los tres piraguistas españoles inscritos, Ander Elosegi repitió su cuarto puesto de Pekín en canoa (C-1), Samuel Hernanz acabó quinto en kayak (K-1) en sus primeros Juegos y Maialen Chourraut subió al podio en K-1, a 97 centésimas del oro de la francesa Emilie Fer y a 36 de la plata de la australiana Jessica Fox, hija del vicepresidente de la federación internacional.
«Es que somos un equipo. Trabajamos muy duro todo el año para conseguir estos resultados y esta medalla, en realidad, ya tenía que haber caído hace cuatro años», aseguró Maialen Chourraut, que debe su nombre a Magdalena, en vasco, y su apellido al origen navarro de su familia, en los valles fronterizos con Francia.
«Ahora ya sí, ahora podremos salir del anonimato en que nos hemos tenido que mover en los últimos años», exclamó la pequeña palista, tan pequeña como grande es su tenacidad, su perserverancia y su fuerza de voluntad. Lo explica en el mismo documento en que reflejaba sus expectativas para los Juegos de Londres. «Muchos inviernos remando en aguas gélidas, pasando muchísimo frío, pero aprendiendo, mirando a Londres con ilusión para aguantar y dar lo máximo en cada entrenamiento. Muchas primaveras disfrutando de la llegada del calor, del deshielo de las montañas que nos alegran los ríos con más agua».

«UNA ESTUDIOSA» / «Maialen es una virtuosa del deporte y de la vida», resume su entrenador desde los 15 años, Xabier Etxániz, actualmente coordinar del comité técnico de la federación española. «No se conforma con nada, siempre busca mejorar. Es una estudiosa, pero no solo de su deporte, sino de todos los otros. Investiga cómo se preparan otros deportistas para poder mejorar. Es una perfeccionista, siempre está abierta a buscar algo nuevo», asegura de ella Etxániz, que fue el primero en tirarse al agua para abrazarse con la nueva medallista.
Este infonformismo y su tranquilidad es lo que destaca de ella José Patxi Perurena, que dirigió el piragüismo español muchos años y que ahora es el presidente de la federación internacional y también miembro del Comité Olímpico Internacional (COI). «En ella destaca la tranquilidad. Hoy mismo [por ayer] ha hecho su bajada, con su tiempo y su ritmo, y así ha conseguido completar el recorrido sin ninguna penalización», explicó Perurena, que fue quien le entregó la medalla.
La bravísima Maialen ya está desde ayer en el olimpo español. Una recompensa a su manera de entender la vida y a la dedicación a su pasión. El piraguismo es lo que más le gusta. No suele salir de noche, odia el bullicio, pero en cambio le encanta la naturaleza, los niños y la buena cocina. Celebrará su medalla en el Martín Berasategui, el restaurante de su pueblo, Lasarte.