LONDRES 2012

Marina Alabau, durante la regata de ayer en aguas de Weymouth. (EFE / JORGE ZAPATA)
Ellas llevan buen rumbo
MARINA ALABAU, en windsurf, y el trío de Match Race luchan por las medallas
«Está que se sale, lo único que tiene que hacer es no romper» . Así hablan en el equipo español de vela de la windsurfista Marina Alabau, que vuela hacia la medalla de oro en Weymouth. Con 26 años y en sus segundos Juegos Olímpicos, parece que solo dos regatistas le pueden hacer sombra, la polaca y la israelí, pero de momento las mantiene bajo control, a falta de cuatro mangas para la final.
En seis pruebas, Alabau acumula cinco podios y el peor resultado ha sido un quinto, en una flota de 28 tablas. En este mismo campo de regatas se ha subido al podio en las cuatro competiciones que ha disputado, entre ellas el Mundial del 2009, en el que se colgó el oro. «Me siento muy cómoda en el agua, tengo buenas sensaciones y estoy a punto para luchar por las medallas , dice esta sevillana, que en Pekín 2008 quedó cuarta. «Entonces fue un buen resultado, ahora ya no» , explica convencida.
Marina Alabau es la gran esperanza en la vela española, una medalla casi segura que tiene truco. La española empieza a planear antes que el resto, y en algunas salidas eso ha sido clave para escaparse la primera. «Lo consigo porque tengo los brazos más largos de lo normal –admite– , con lo que tengo una posición que las otras no logran, aunque ahora han desarrollado una nueva técnica: navegan agarrando la driza y así más o menos imitan mi posición para ser tan rápidas como yo, aunque yo aún tengo un poco más de ángulo» . Pero, aparte de su velocidad, la hispalense está navegando muy concentrada, siguiendo cada cambio de viento con una tranquilidad asombrosa. «Aguanto bien la presión, incluso me va bien» , apunta la pentacampeona europea cuando la señalan como la gran baza española.
Porque ha habido algunas decepciones, como la de Rafa Trujillo en Finn, que en tres días ha sufrido tres averías importantes cuando navegaba entre los primeros de la flota. Y en 49er los bimedallistas olímpicos y navegantes oceánicos Íker Martínez y Xabi Fernández están notando la falta de entrenamiento.
Un trío sorprendente
Pero también ha habido una agradable sorpresa en la vela española, una sorpresa que se escribe en femenino. El trío de Match Race formado por Támara Echegoyen, Sofía Toro y Ángela Pumariega se sitúa en la tercera plaza, a punto de terminarse la ronda clasificatoria. En esta disciplina compiten barco contra barco, en una liguilla semejante a la de fútbol. Las chicas españolas ya tienen el pase asegurado a cuartos de final, con lo que como mínimo serán diploma, después de haber derrotado a equipos favoritos como el estadounidense, el británico y el francés.
Y ha sido una sorpresa porque lograron la plaza para los Juegos en la repesca. Y porque España no tiene tradición en esta disciplina. De hecho, este trío gallego-asturiano se quedó fuera del equipo preolímpico en el primer período. En menos de tres años se han colocado al nivel de las mejores del mundo, sorprendiendo a todos los equipos.
«Supongo que despertamos simpatía porque hemos tenido que trabajar mucho en los últimos meses para estar a este nivel –explica Echegoyen, muy humilde– . Nosotras lo estamos disfrutando. Tengo mensajes de gente que no conozco que me dice que le he alegrado el día, para nosotras este es el premio. Y cada vez que salgo a competir me digo que me voy a comer ese punto, que me lo tengo que comer ».
También con ganas de luchar hay en Weymouth otra tripulación femenina española. En 470 F, Tara Pacheco y Berta Betanzos empiezan hoy y están entre las favoritas. El año pasado se proclamaron campeonas del mundo y de Europa con el mismo barco que han elegido para su debut olímpico. Tan solo un tema les ha preocupado estos días: el temor a las roturas.
«Somos las últimas que empezamos a competir y eso ha ido bien para ver lo que nos podemos encontrar. Como lo de Rafa [Trujillo] , la ley de Murphy. Si él ha revisado el barco tres veces, nosotras lo hemos hecho cuatro, cinco y seis» , asegura la patrona canaria, de 23 años, mientras prepara repuestos e idea trucos en caso de averías inesperadas antes de hacerse a la mar por la medalla.