A ORILLAS DEL TÁMESIS

Erika Villaécija, tras la prueba.
 

Villaécija paga la novatada en el lago

No fue un mal resultado el de Erika Villaécija en los primeros Juegos en los que ha combinado la piscina con las aguas abiertas. Un octavo puesto (diploma olímpico) en los 10 kilómetros celebrados en el lago The Serpentine de Hyde Park fue la culminación de un esfuerzo de casi dos horas con menos premio del esperado. Pero la dureza de la modalidad, con contactos y patadas continuas entre las participantes, le pasaron factura. «El octavo puesto es positivo, mejor de lo conseguido en los Mundiales, pero debo aprender a mantener la cabeza fría, regularme un poco mejor y ganar experiencia en los cambios de ritmo», reconoció la nadadora barcelonesa de 28 años, ya en sus terceros Juegos.
Villaécija, que en la piscina fue décima en los 800 libre, se mantuvo entre las mejores en la primera mitad de la carrera, pero cuando la húngara Eva Risztov (que también procede de las aguas cerradas) lanzó el tirón definitivo, la catalana ya no pudo responder y se quedó en un segundo grupo. Ahí aprovechó su velocidad terminal para remontar seis posiciones en los últimos tres kilómetros y tocar octava, con 1.58.49.5 horas. Risztov ganó con 1.57.38.2, por delante de la estadounidense Haley Anderson (1.57.38.6) y la italiana Martina Grimaldi (1.57.41.8).
Villaécija describió la carrera como muy sucia, tanto por el estado del agua (nada fría, en un día caluroso en Londres) como por la actitud de las nadadoras. «Se notaba que eran unos Juegos. Todas querían nadar delante y ha habido muchísimos golpes. Yo le he tenido que dar una patada a una chica porque no paraba».