HERMETISMO EN EL GIGANTE ASIÁTICO

Gu Kailai, en una imagen tomada durante su juicio, ayer, en la ciudad de Hefei. (REUTERS)
 

China ventila en horas el juicio político más esperado

La mujer del dirigente caído en desgracia admite el cargo de asesinato

Gu Kailai se enfrenta a una condena de pena de muerte

ADRIÁN FONCILLAS
PEKÍN
 
Gu Kailai envenenó con cianuro a Neil Heywood. El juicio a Gu, esposa de Bo Xilai, un poderoso político chino destituido, por el asesinato de un empresario inglés corroboró las filtraciones anteriores. Un portavoz judicial desgranó los hechos: Gu invitó en noviembre a Heywood a un hotel de Chongqing, la macrourbe del interior, donde compartieron vino y té hasta que el inglés alcanzó la extrema ebriedad. Gu le introdujo en la boca el veneno que había traído su asistente, Zhang Xiaojun. Gu no negó los hechos, según el tribunal, pero alegó que sufría un trastorno temporal después de que Heywood la amenazara con dañar a su hijo.
El juicio se ventiló en Hefei (provincia de Anhui) en apenas cuatro horas, algo habitual en la justicia criminal china. Los trámites procesales se acortan al máximo y un 98% de las sentencias son condenatorias. La agencia de noticias oficial ya había adelantado que las pruebas del delito eran claras. La casuística indica que pronto se sabrá la sentencia.

PREOCUPACIÓN SOCIAL / Margaret Lewis, profesora de la Seton Hall University y experta en leyes chinas, opina que la sentencia más probable es la pena de muerte con dos años de suspensión, convertida en cadena perpetua si el reo muestra buena conducta. La medida permitiría eludir la ejecución y, además, dar una imagen de dureza. «El caso llega cuando hay preocupación social porque los condenados con buenas conexiones suelen recibir penas más suaves. Se vio en 2010, cuando Li Qiming atropelló mortalmente a un joven y gritó a la policía que era intocable porque su padre era un alto funcionario local. Fue condenado a seis años después de que su familia pagara una compensación económica a los padres de la víctima», asegura por e-mail.
Está previsto que el juicio aclare uno de los mayores embrollos de la política china en las últimas décadas. Heywood apareció muerto en Chongqing, la ciudad donde gobernaba el marido de Gu. La explicación oficial apuntó a un coma etílico y no hubo una autopsia eficaz. Heywood era un viejo amigo de la familia y supuestamente se encargaba de transferirle ingentes cantidades de dinero al extranjero. Su exigencia de cobrar una comisión mayor bajo la amenaza de descubrirles habría arruinado la relación.

EL VIAJE / El escándalo se destapó con el viaje de Wang Lijun, jefe policial de Chongqing y fiel colaborador de Bo durante décadas, al consulado de EEUU en la vecina Chengdu. Pidió asilo, dijo tener sospechas sobre la muerte de Heywood y apuntó al clan de Bo como culpable. Una vez trasladado a Pekín, Wang suministró la información que terminó en abril con la detención de Gu y Bo, quien fue destituido de su liderazgo en Chongqing y del Politburó Central del Partido Comunista de China.
Los analistas sostienen que Pekín pretende que el caso se limite a su vertiente criminal y eludir la política. Bo, uno de los políticos más influyentes y carismáticos de China, aspiraba a entrar durante el Congreso de otoño en el Comité Permanente, el órgano de nueve miembros que pilota el país. Su creciente influencia y ambición se intuía como una amenaza al planeado relevo de poder.
Bo continúa en paradero desconocido después de que su destitución se explicara por graves infracciones en la disciplina del partido, un eufemismo que alude a conductas corruptas.