LA ESTRATEGIA DEL EJECUTIVO CATALÁN

Artur Mas, en su comparecencia en el Palau de la Generalitat, ayer. (ACN / PAULA MATEU)
Mas pide ayuda a la calle
El ‘president’ reclama a los catalanes que se pronuncien claramente en favor del pacto fiscal
Espera pagar en agosto a las entidades sociales y urge al Gobierno a activar el rescate autonómico
Socializar el conflicto del pacto fiscal y desviar la atención de debates más espinosos como el de la autodeterminación, que iba camino de envenenar las relaciones entre Convergència y sus socios de Unió. Este es el propósito del mensaje que lanzó ayer Artur Mas en una comparecencia que en principio solo estaba destinada a glosar la figura del historiador Josep Maria Ainaud de Lasarte, fallecido unas horas antes. El discurso de Mas está pensado en clave externa e interna. A los suyos les señaló que su hoja de ruta inmediata sigue pasando por aferrarse a las mínimas posibilidades de éxito del pacto fiscal. Y puertas afuera reiteró el anuncio que formuló ya en mayo: pedirá a la sociedad catalana que se moje con «pronunciamientos explícitos» en favor de una financiación propia para Catalunya.
CiU ha descartado reiteradamente acceder a la petición de ERC de convocar ya una consulta ciudadana sobre el pacto fiscal previa a la negociación en Madrid. Así, esta «petición clara a la sociedad» para que «Madrid entienda que es una petición de un país entero», tendrá otro formato. Convergència activará un alud de instancias a ayuntamientos y consells comarcals para que aprueben mociones favorables al concierto económico. Además, el partido de Mas prepara actos con asociaciones, sindicatos y empresarios para denunciar el llamado «expolio fiscal» que sufre la Generalitat en su balanza de pagos e ingresos con el Estado.
El redoble de tambores reivindicativo tendrá su epicentro el próximo Onze de Setembre. De hecho, la carta que el secretario general convergente, Oriol Pujol, envió a los militantes el 31 de julio para valorar la propuesta del pacto fiscal concluye explicando que CDC está «preparando una serie de actividades para que esta Diada sea también histórica».
EXABRUPTO DE MACIAS / Mas sabe que las posibilidades de éxito del pacto fiscal son escasas y no ha recibido todavía respuesta a la carta que envió al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pidiéndole cita para negociar. Es más, tras el rechazo agresivo del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a la petición del Ejecutivo catalán, ayer la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, insistió en que su partido no aceptará tal demanda. «¿Cómo se puede decir o pacto fiscal o camino soberanista cuando al mismo tiempo se están utilizando los mecanismos de ayuda del Estado?», se preguntó Cospedal, quien añadió que no le parece en absoluto prioritario «financiar el nacionalismo» antes que «la sanidad o los servicios sociales». El diputado de Convergència Pere Macias, en Twitter, acusó a Cospedal de «tocar los cojones con nuestras modestas herramientas de defensa del catalán».
FRENO A LA ESCALADA VERBAL / Inasequible al desaliento, Mas confía en poder entrevistarse en septiembre con Rajoy, ayudado de este «clamor» social en favor del pacto fiscal. Pero la comparecencia de ayer del president respondió también a un objetivo en clave interna: rebajar la escalada soberanista de declaraciones como las del número tres convergente, Josep Rull, que ha advertido recientemente al Gobierno central que la disyuntiva es «o pacto fiscal o autodeterminación» de Catalunya, y ha propuesto a Esquerra un pacto para el resto de legislatura en el Parlament. Los deseos de Rull tuvieron eco en otras voces soberanistas como las del conseller Felip Puig y, según fuentes convergentes, gozaban del visto bueno de Oriol Pujol. Esta escalada generó el rechazo evidente del líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, quien recurrió a la ironía y dejó escrito en Twitter: «Hay que dejar descansar a la gente».
Al centrar toda la atención en el pacto fiscal, Mas consiguió frenar las especulaciones sobre hipótesis de futuro, que describió como «polémicas de verano muy propias del mes de agosto». Si a esto se añade la decisión de CDC de ordenar silencio a sus principales dirigentes durante este mes, se entiende todavía mejor el movimiento táctico de Mas.
El president se pronunció también sobre los problemas de liquidez que arrastra la Generalitat y los impagos de este mes de julio a los hospitales, escuelas concertadas y entidades sociales que mantienen convenios con el Govern. Al respecto, Mas tranquilizó, aunque no del todo, a los colectivos afectados. «Espero, y subrayo la palabra espero que a finales de agosto podamos pagar un poco mejor que en julio», afirmó el jefe del Ejecutivo catalán. Además, vinculó estos impagos con la necesidad de poder acceder cuanto antes al «fondo de liquidez autonómico», el fondo para rescatar autonomías que ha diseñado el Gobierno de Rajoy. Por ello reclamó que el Ministerio de Hacienda acelere la puesta en marcha de este instrumento. «Y que no se quiera convertir en un fondo de control político», avisó el president .