LAS ATRACCIONES DE PAGO MÁS VISITADAS DE LA CIUDAD EN EL 2011

Aquàrium de plata

Barceloneses, visitantes del resto de España y turistas se reparten a tercios las entradas de la atracción del Port Vell

ROSA MARI SANZ
BARCELONA
 
Hay decenas de lugares que no necesitan presentación y se venden por sí solos a los visitantes, de hecho, esto es parte del éxito de Barcelona. Basta ver las colas en la Sagrada Família, el gentío del parque Güell o la estampa diaria de la Boqueria, más similar a la de una atracción turística que a la de un mercado. No es este el caso del Aquàrium, un recinto privado que abrió sus puertas en 1995 y que a lo largo de estos años ha tenido que trabajarse a fondo el ser el segundo espacio más visitado, algo, no obstante, que ha venido enormemente favorecido por su enclave, junto al puerto y el Maremàgnum, lugares transitadísimos por los miles de cruceristas que recibe la capital catalana.
Pero no solo ha sido la ubicación y la labor de saber promocionarse a turoperadores para que incluyan esta visita entre sus packs la razón de su buen funcionamiento. La medalla de plata que obtiene el Aquàrium en el ránking de los lugares de pago más concurridos también se debe a que los barceloneses lo han hecho suyo, y prueba de ello es que un tercio de los 1,6 millones de entradas que tuvo el año pasado fue público local, de los cuales 100.000 eran escolares. El resto de entradas, a partes iguales, se vendieron a turistas y visitantes del resto de Catalunya y de España.
El perfil cambia en función de la época del año. Ahora, la mayoría es público foráneo. Los barceloneses, en cambio, acuden en mayor número fuera de épocas vacacionales, explica Anton Vidal, responsable de márketing de la instalación. De hecho, muchas familias que tienen niños pequeños han encontrado en este recinto un buen lugar de ocio del fin de semana, una opción que, al ser en una instalación cubierta, gana puntos en invierno, cuando las temperaturas no invitan precisamente a realizar actividades al aire libre. Pero para que el público local repita como lo hace la oferta que se encuentre ha de ser atractiva, y el entusiasmo que es habitual ver entre adultos y pequeños que lo recorren demuestran que así es.
La visita se puede realizar cómodamente en unos tres cuartos de hora. Tras descender una planta a través de una pasarela de bambús el visitante entra en un inmenso acuario en el que se encontrará 11.000 ejemplares de 450 especies diferentes. No obstante, pese a que los más espectaculares son los tiburones, que se observan a través de un túnel transparente de unos 80 metros de longitud que cruza por debajo del acuario más grande del recinto, hay otra estrella indiscutible para los más pequeños, el pez payaso, inevitablemente llamado Nemo desde la película del estudio Pixar.
El acuario tiene decenas de curiosidades, muchas de las cuales alimentan el contenido de las visitas guiadas (no demasiado habituales ni recomendables si hay mucha gente), así como las de escolares de diversos centros. Como que el caballito de mar es la especie más paternal del reino animal, ya que el macho es el que se encarga de incubar y cuidar las crías y puede dar a luz a más de 400 ejemplares, o que varios de los enormes peces luna que conviven con los tiburones han sido entregados procedentes de pescadores que se los han encontrado atrapados en sus redes, y que tras un tiempo, son retornados al mar.
Pese a que el Aquàrium es un espacio visiblemente lúdico, el principal motor de este centro especializado en temática mediterránea es la divulgación del fondo marino y la educación, remarca Vidal, quien subraya que desde la apertura de esta instalación, que ofrece prácticas a diferentes universidades, la investigación ha sido un tema prioritario.
Entre los planes más inmediatos del recinto está el promocionar el carnet familiar para el público barcelonés. Porque si bien la entrada es cara para más de un bolsillo, ya que a una familia con dos hijos le puede salir por 62 euros (el precio de la entrada es de 13 euros para niños de 3 a 12 años y de 18 euros para adultos), la tarjeta familiar se amortiza con un par de visitas.

NIÑOS, ADULTOS Y PECES El público del Aquàrium barcelonés es intergeneracional y la instalación promocionará el carnet familiar, que supone un gran ahorro en cuanto se amortiza simplemente con un par de visitas. (ALFREDO CASAS)
 
NIÑOS, ADULTOS Y PECES El público del Aquàrium barcelonés es intergeneracional y la instalación promocionará el carnet familiar, que supone un gran ahorro en cuanto se amortiza simplemente con un par de visitas.
 
NIÑOS, ADULTOS Y PECES El público del Aquàrium barcelonés es intergeneracional y la instalación promocionará el carnet familiar, que supone un gran ahorro en cuanto se amortiza simplemente con un par de visitas.
 
Un tiburón, sobre los visitantes. (ALFREDO CASAS)
 
NIÑOS, ADULTOS Y PECES El público del Aquàrium barcelonés es intergeneracional y la instalación promocionará el carnet familiar, que supone un gran ahorro en cuanto se amortiza simplemente con un par de visitas.