LA PROTAGONISTA
La Jackie roja
Gu Kailai tiene clase y elegancia, pertenece a la élite china y ha formado con Bo Xilai un matrimonio a contrapelo en la política nacional
Gu Kailai comparó en su best-seller Cómo ganar un juicio en EEUU los sistemas jurídicos chino y americano. En este, decía, los culpables pueden escapar a su justo castigo con arabescos y tecnicismos. En el chino, loaba, siempre reciben su merecido con rapidez y contundencia. Lo comprobará pronto.
A Gu, de 53 años, se la conoce como la Jackie Kennedy china. Tiene clase y elegancia, habla inglés fluido, es inteligente, divertida, encantadora, afilada, carismática y ambiciosa. Muchos de esos calificativos también describen a Bo Xilai, con quien ha formado un matrimonio a contrapelo en la marmórea política nacional.
Gu, como Bo, pertenece a la aristocracia roja. Su padre es el general Gu Jingsheng, un héroe de la resistencia ante los japoneses. Bo es hijo de Bo Yibo, uno de los ocho inmortales revolucionarios que alumbraron la China moderna. Gu, como Bo, sufrió los turbulencias de la Revolución Cultural. Ella fue obligada a trabajar en una fábrica textil y en una carnicería cuando tenía 10 años; él pasó un lustro en un campo de reeducación. Estudiaron en la Universidad de Pekín. Ella, Derecho y Relaciones Internacionales. Él, Periodismo e Historia.
El éxito profesional llegó rápido. Él alcanzaba la alcaldía de Dalian y ella gestionaba su prestigioso bufete de abogados, que defendió con éxito a empresas chinas en juicios en EEUU. Pero en el 2007, la pujante carrera política de su marido aconsejó que cerrara su despacho para evitar acusaciones de tráfico de influencias. Los que la conocen aseguran que Gu nunca volvió a ser la misma. Volcó sus energías en la educación de su hijo y pasó largas temporadas en Inglaterra junto a él. En los últimos meses se ha especulado con su salud: depresión e incluso cáncer terminal.
Perder el control
Heywood, el empresario supuestamente envenenado, había confesado a sus amigos que Gu había perdido el control por el miedo a ser investigada. Solo confiaba en un círculo reducido de conocidos, les obligaba a juramentos de fidelidad, les instaba a divorciarse de sus esposas y veía traidores en todos sitios. En los últimos años se había enfriado la relación con su marido, quien trabajaba de sol a sol en busca de méritos para escalar en el partido. Algunas fuentes aseguran que Gu tenía una relación adúltera con Heywood.
Gu, al igual que Bo, acabará entre rejas.