
Un detalle en el tapiz.
Un tesoro escondido
El frontal florentino de Manresa, una joya del arte gótico, languidece en un armario del museo de la catedral
Expertos y ciudadanos reclaman un trato digno y una conservación adecuada para el tapiz del siglo XIV
«D eixo a dita església un pal·li meu cosit de seda amb imatges que em va costar cent i deu lliures barcelonines i un frontal cosit de seda amb imatges, els quals vull que serveixin, a coneixença del Paborde i Sagristà de dita església, per l’altar major, quod edificabitur, en la dita església nova de Beata Maria de Manresa ». Se trata de un fragmento del testamento de Ramon de Saera, también escrito Ça Era o Sa Era, un prohombre de Manresa que, a su muerte, en 1357, donó a la catedral de la ciudad parte de sus pertenecías relacionadas con el culto. Del palio nada se sabe, ha desaparecido, y del frontal poco, o poco sabe el público en general y los ciudadanos de Manresa en particular, pese a que se trata de una importante obra gótica, «una pieza magnífica, muy excepcional», a juicio de la historiadora del arte y experta en tejidos Rosa M. Martín i Ros. Y en esta guerra, la de sacar a la luz dicha obra de arte y otorgarle un estatus digno, luchan desde hace tiempo Els Amics de la Seu.
El frontal, 90 x 333 centímetros de lino con bordados de seda y oro que narran la vida de Cristo, fue realizado en el siglo XIV para cubrir la parte delantera de un altar y es, junto con la casulla de Miquel de Ricomà, obispo de Vic entre 1345 y 1346, la única pieza entera con bordados florentinos que se conserva en Catalunya. Y tiene entre sus principales características la de estar firmada: lleva la inscripción Geri Lapi rachamatore me fecit in Florentia (Geri Lapi o de Lapo, bordador, me hizo en Florencia).
Tanta singularidad ya sería motivo suficiente para que el frontal fuera conservado y expuesto de forma adecuada. Pero es que, además, es una pieza de gran calidad –«aunque no única», puntualiza Martín i Ros–. Pero ni lo uno ni lo otro son motivos suficientes para que la tela luzca como merece en el Museu Històric de la Seu. «Es una pieza muy preciada pero que por diferentes circunstancias es difícil que se le dé el valor que se merece –explica Lluís Guerrero, portavoz de Els Amics de la Seu–. Actualmente en el museo tiene un espacio susceptible de mejora. Está encerrada dentro de una vitrina que es un armario un poco más grande que el propio tapiz, y con porticones de madera que cuando se abren dejan ver el frontal detrás de un cristal vulgar lleno de reflejos».
MÁS OBSTÁCULOS / Pero hay más obstáculos para la visibilidad de la pieza: el museo solo está abierto los domingos, de 12.00 a 14.00 horas, y no es accesible para las personas con poca movilidad. Circunstancias que llevan a la historiadora del arte Anna Orriols a afirmar que la pieza «no tiene ni las condiciones físicas ni las condiciones museográficas adecuadas. Está absurdamente escondida. Debería ser una pieza más visible y más conocida». Opinión que secunda Martín i Ros: «El patrimonio es de todos y por lo tanto debe estar expuesto en condiciones».
Antoni Boqueras, rector de la seo manresana, también está de acuerdo: «Es una pena que no se muestre en condiciones. Que más querríamos nosotros que exponerlo como es debido, pero esto tiene un coste: quiere decir preparar una sala, una vitrina, una alarma... y ahora no podemos planteárnoslo porque ni la parroquia ni el obispado pueden permitírselo», afirma, y añade a modo de apelación: «Si no hay la implicación de las instituciones será muy difícil arreglarlo porque requiere una gran inversión».
El primer paso para encontrar una solución es llamar la atención sobre el problema, y en esto están Els Amics de la Seu. «Nosotros lo que queremos es que la pieza se dé a conocer ya que pensamos que su conocimiento puede contribuir a su mejora», justifica el portavoz de la entidad, quien también pide para la tela una restauración como la realizada en el Tapís de la Creació : «La pieza luce unos colores apagados que se podrían recuperar si se hiciera una intervención como la de Girona». Algo que no comparte Boqueras: «Hace un par de años los expertos dijeron que estaba bien. Se ha conservado precisamente por estar encerrada. Está en un sitio donde no hay fluctuaciones de temperatura y los porticones de la vitrina la protegen de la luz».
Sea como sea, a la tela se le hizo un tratamiento de conservación y limpieza, en 1992, en el Museu Tèxtil i d’Indumentària, a cargo de Mechthild Flury-Lemberg, directora del taller de restauración Abegg-Stiftung Riggisberg de Suiza, quien de-
saconsejó un posible traslado para una mayor restauración debido a la fragilidad del tapiz.
NI TAN ANTIGUO NI TAN GRANDE / Sobre la comparación con el Tapís de la Creació , Guerrero no duda: «La pieza equivale al gótico lo que el Tapís de la Creació al románico». Y las dos historiadoras matizan. «Al no tener las dimensiones del Tapís de la Creació , no es tan espectacular, pasa más desapercibido. Pero aunque no sea ni tan antiguo ni tan grande también es muy importante», apunta Orriols. Mientras que Martín i Ros añade: «Del siglo XIV, en Italia, se conservan muchos tejidos maravillosos, de tapices de la creación solo hay uno, y esto es lo que le hace tan excepcional».