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Tito Vilanova aplaude a sus jugadores, anoche en la goleada ante la Real. (JORDI COTRINA)
Esto va bien
El Barça de Tito debuta con una manita, fiel a la identidad de la era Guardiola, y ya ostenta el liderato
Sí, Tito, esto ha empezado bien. Más que bien. El primer paso serio del Barça tras la era Guardiola dejó una huella firme y reconocible, la misma que ha ido dejando por todo el mundo en los últimos cuatro años. Una huella nunca vista en la historia, la más bella, la más grandiosa. Pep ya no está, pero es como si estuviera. Incluso Tito parece querer guardar respeto a la ausencia de su amigo y continúa sentándose en la misma silla que antes, quizá con el deseo de que todo siga igual, de no tocar nada que altere el hechizo que se ha vivido en el Camp Nou y que anoche persistió. Con el balón, con Messi, con la gente, con el marcador (5-1), una manita para no perder la costumbre, con el emocionante regreso de Villa e incluso con la norma que se había cumplido siempre y que solo se rompió la pasada temporada. El Madrid, detrás, y ostentando ya el Barça un simbólico liderato.
En apenas un cuarto de hora, el Barça de Tito volvió a poner en pie el estadio. No estaba todo el mundo (57.721 espectadores), pero los que fueron revivieron emociones conocidas. Las de siempre. Las que transmite un equipo único que anoche debutó en la Liga como si fuera la primera que jugara, como si sufriera amnesia y hubiera olvidado que lleva ya 14 títulos a cuestas, y no le queda ya mucho más por demostrar. Pero no hay manera de que eche a andar y deje de correr como hizo anoche Pedro, no el Pedro que venía de Tercera División, sino el Pedro campeón de todo.
EL MISMO CORAZÓN / No está Pep, pero sí Puyol y Xavi, la conexión del primer gol, un símbolo de que el corazón de este equipo sigue bombeando con energía. No está Pep, y se le echa en falta, pero ahí está Messi, la bestia, el diablo, un tipo que ya solo puede competir consigo mismo porque no hay nadie que esté a su altura por más que se empeñen los evangelizadores merengues. En esa obsesión, no deja pasar una y el primer día ya quiso marcar distancias, que es lo que lleva haciendo cada cinco minutos en los último años, y metió un par de goles, suficientes para dejar atrás a Cristiano Ronaldo, que estuvo más que seco en el Santiago Bernabéu.
También el Barça marcó distancias. El campeón, el equipo que dirige El Único , arrancó a la pata coja, con un triste empate ante el Valencia de Pellegrino, y con Pepe cabeceando a Casillas. Así que las primeras palabras de Mou ya estuvieron salpicadas de excusas, el calor y cosas así, que de momento todavía es pronto para hablar de los árbitros. Todo llegará, tranquilos. Que Mourinho no puede estar mucho tiempo sin meter el dedo en la llaga o donde sea. Así que habrá que ver qué ocurre en la Supercopa, que Tito parecía que empezó a jugar ayer dejando en el banquillo a Piqué, Iniesta y Alexis, que no salió. En la banda, apareció el desvergonzado Tello, que corrió y corrió con el instinto de buscar al de siempre, a Messi. Lo encontró, y a Pedro también.
MESSI, EL ÚNICO / Hay tantas cosas que no han cambiado y que no van a cambiar. Messi jugó de principio a fin, y el Camp Nou coreó su nombre entre reverencias, como merece quien sí es realmente único. Dos goles para empezar. Ya solo le quedan 71 para igualarse. Primer partido, primera victoria, igual que en los tres años anteriores. Qué lejos queda aquel debut en Soria, el 1--0 ante el Numancia, con Tito al lado de Pep, preguntándose si todo iba a salir bien, sin saber adonde les llevaría el balón y el destino en esa aventura. Pep ya no está, pero ahí está Tito, con el cinturón igual o más apretado que el primer día, y decidido a seguir adelante con este hermoso viaje.
Un viaje que ayer recuperó a alguien a quien se echaba de menos y a quien nunca se ha dejado de esperar. En cuanto apareció su figura, el Camp Nou se alzó para homenajearle, para hacerle saber que no le han olvidado y que le han acompañado en su dolor. Cuando algunos siguen preguntándose si a este equipo no le falta gol, martilleando con la necesidad de fichar un delantero, David Villa volvió para gritar que ya está aquí. Y lo hizo como mejor sabe. Con un gol. El quinto, la manita que ha abierto la era Vilanova con un Barça que es tal como era.