PATRIMONIO RECUPERADO

MÁS JOYAS. El claustro de Mas del Vent, en Palamós.
 

Del ostracismo a las mieles del éxito

Muchas obras llegan al museo tras años de invisibilidad

N. F.
BARCELONA
 
Son muchas las joyas artísticas que han permanecido en el olvido hasta que la casualidad o el empeño de alguien las ha sacado a la luz. Dos de los tesoros más importantes que permanecieron escondidos durante siglos hasta que fueron rescatados de su ostracismo son las pinturas románicas de las iglesias de la Vall de Boí y la estatua de Esculapio de Empúries.
La Junta de Museus de Catalunya sacó a la luz las primeras, algunas de ellas ocultas tras retablos góticos y barrocos, y las salvó del expolio a principios del siglo XX. Y ahora son el principal reclamo de Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC). Por la misma época, se rescató de una cisterna el busto de la que es considerada la escultura griega más perfecta conservada en Catalunya, una reproducción del dios de la medicina que en el 2007 fue totalmente restaurada y, en la actualidad, luce como la principal joya de las ruinas de Empúries.
Más reciente en el tiempo es el descubrimiento del claustro románico en la finca privada del Mas del Vent de Palamós, un conjunto que aunque no es original en su totalidad si tiene elementos de los siglos XII y XIII, y que la Generalitat ha recomendado incluir en el inventario del patrimonio catalán.

‘LA GIOCONDA’ DEL PRADO / La pintura también ha tenido sus sorpresas en forma de joyas descubiertas, ya sea por una huella dactilar –dio la autoría a Leonardo Da Vinci de Joven de perfil con vestido del renacimiento –; o por sesudos estudios, como es el caso de la confirmación por parte de El Prado de que fue el pincel de Peter Bruegel, el Viejo , el que pintó El vino de la fiesta de San Martín . Esto fue antes del descubrimiento más importante de este año: La Gioconda de la pinacoteca madrileña fue realizada en el mismísimo taller de Leonardo.
El último cuadro en recibir nueva autoría ha sido La conversión de san Pablo , que tras una profunda restauración se ha otorgado a Juan Bautista Maíno, en el MNAC. Y de las reservas del museo de Montjuïc se rescató, en el 2009 y tras permanecer 70 años oculto, el cuadro más colosal de la pintura catalana: El gran dia de Girona, de Martí Alsina, que ahora cuelga en el auditorio del antiguo hospital de Santa Caterina, en Girona.

La estatua de Esculapio de Empúries.
 
‘El día de Girona’, de Martí i Alsina.