DOS MIRADAS DE VERANO
Fútbol y espejismos

JOSEP MARIA
FONALLERAS
Vázquez Montalbán decía que hay dos realidades que vertebran la idea de España: la lotería de Navidad y la liga de fútbol. Ahora que esta idea parece que, como mínimo, está intervenida, podríamos ampliar el campo de acción de liga y lotería a un concepto más amplio. Parece que el mundo no se acabará mientras haya un número que nos pueda tocar y mientras unos cuantos chicos en pantalón corto se dediquen a chutar un balón. En todo caso, dejaremos para más adelante lo del gordo, porque aún quedan unos cuantos meses y porque parece que el sorteo coincide con el anuncio catastrófico de los mayas. Centrémonos en el fútbol, pues.
Este fin de semana ha vuelto la competición, lo que es un alivio para todos los aficionados que han vivido un verano de partidos tediosos, una travesía tórrida del desierto sin la emoción de los puntos en juego. Vuelven los partidos y los álbumes de cromos y las declaraciones ya sabidas y los nervios por las derrotas y las victorias eufóricas. Y todo lo que rodea al fútbol, los tópicos, las recurrencias, la historia de siempre que se rehace cada año.
Rectifico: es probable que el mundo se acabe, aun con el fútbol en danza, pero al menos se nos da la oportunidad de pensar que lo que vemos en la lejanía es un oasis feliz con un pozo de agua y palmeras. Y no un espejismo, repleto de jugadas repetidas y de gritos y cánticos que no cesan, mientras la realidad se nos echa encima como un tigre hambriento.