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Messi solo se mide con Messi

El argentino logra dos goles en 13 minutos la noche en que Villa cierra un calvario de ocho meses sin jugar y marca de nuevo

JORDI TIÓ
BARCELONA
 
Ya lo dijo la semana pasada: «Nunca he competido con Cristiano ni lucho contra él». Y es que Leo Messi solo compite contra sí mismo, para desespero de los que andan empeñados en equiparar al argentino y al portugués, a quien incluso algunos osados sitúan por delante de la Pulga , por más que tres Balones de Oro consecutivos demuestren lo contrario. Desde ayer, desde el primer instante de la Liga, Ronaldo ya sabe que tendrá que sudar sangre si quiere arrebatar el cuarto balón dorado a Messi, por más Liga que conquistara la temporada pasada.
Y puede que ni así le baste al madridista, que ya desde la primera jornada debe andar con un mosqueo morrocotudo. Se quedó en blanco, en el estreno en el Bernabéu ante el Valencia. Messi, en cambio, tuvo suficiente con 13 minutos para lograr un doblete. Tan fácil y tan imposible a la vez. Y, claro, muchos empezaron a hacer cuentas: 73 goles marcó la pasada temporada con el Barça. ¿Superará esa cifra? Nadie se atreve a vaticinar que eso no pueda suceder.

Un aliado perfecto

El argentino no estuvo solo en la faceta goleadora. Puyol marcó el primero; el capitán que parece rejuvenecer sus genes a medida que cumple años. Y también vio puerta Pedro, que terminó enchufado como nadie la pasada temporada (logró dos tantos en la final de Copa ante el Athletic) y sigue con las baterías a tope. No paró de correr de un lado para otro, presionando hasta la extenuación, y también se convirtió en un gran aliado de Messi en ataque. Con el argentino materializó una extraordinaria doble pared en la segunda mitad que Leo culminó con un disparo que se marchó por poco. Agotado Pedro, llegó el turno de David Villa, quien entró por el canario y comprobó que había luz al final del túnel.
El asturiano, aclamado por el Camp Nou, selló la noche fantástica con la que llevaba soñando ocho largos meses. No solo vuelve a sentirse futbolista sino que también vuelve a ser goleador. Simplemente lo que es Villa, que culminó su regreso y la goleada con un poderoso zurdazo tras una asistencia de Iniesta. Ni un instante dudó el Guaje cuando vio que podía impactar el balón que se acercaba a la pierna que se fracturó el pasado 15 de diciembre, señal de que su pierna ya está curada y que su cabeza también ha olvidado ese calvario.

El mejor fichaje

Por eso la felicidad era inmensa en el equipo y en el palco. «Ese 7 es el gran fichaje», sentenció Andoni Zubizarreta, director deportivo, que agregó. « Cuando todo el mundo se preguntaba por qué no se fichaba a un delantero es porque teníamos al Guaje ». El Guaje volvió y marcó. Y lo primero que hizo fue sacarse la camiseta para mostrar otra con un mensaje de agradecimiento: «¡¡Imposible sin vosotras!!», podía leerse sobre una foto de sus dos hijas y su mujer. «Me han ayudado y aguantado todo este tiempo», explicó tras el partido. No fue la única dedicatoria. «Emili me ha hecho de amigo y de psicólogo. Le debo mucho», dijo de Ricart, el recuperador físico al que Villa le dedicó el gol con un sentido abrazo.
«El gol le dará mucha moral, es una gran noticia para Villa», dijo Tito Vilanova, que también tuvo un debut inmejorable como primer entrenador. «Le echamos mucho de menos la temporada pasada», agregó Messi del asturiano, en la noche más feliz del Guaje.