LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA

Seguidores del Tea Party, en Tampa, ayer, antes del inicio de una marcha. (AFP / ROBYN BECK)
EEUU se jugará la recesión en el nuevo Congreso
La falta de acuerdo en la reducción del déficit acerca al país al precipicio fiscal
Un informe alerta de que la economía puede contraerse a niveles de hace 20 años

IDOYA
NOAIN
Un huracán, Isaac, mantiene en alerta a los republicanos, que abrieron ayer en Tampa (Florida) los cuatro días de convención que culminarán el jueves con el discurso de su candidato a la Casa Blanca, Mitt Romney. Hay, sin embargo, otro fenómeno que se vislumbra en el horizonte de mucha más gravedad para todo el país, pero del que no todo el mundo habla. Y evitarlo o no depende, en buena parte, de las elecciones.
EEUU se asoma peligrosamente a lo que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, acuñó como «precipicio fiscal», también popularizado ya como «taxmageddon» o el armageddon de los impuestos.
El 1 de enero del 2013, de no alcanzarse un acuerdo entre demócratas y republicanos sobre reducción del déficit, entrarán automáticamente en vigor recortes draconianos en el gasto de Defensa y en programas nacionales, a la vez que se dejará expirar ventajas fiscales que se traducirán en subidas de impuestos. Y la Oficina de Presupuestos del Congreso avisó la pasada semana de que, de producirse este presupocalipsis , EEUU entrará durante dos años o más en una recesión «similar en magnitud a la de principios de los 90». La economía, alertan, se contraerá un 2,9% en la primera mitad del año. El paro se elevará hasta superar el 9%.
Para entender la amenaza hay que hacer memoria y volver al verano del 2011. Entonces, el desacuerdo entre demócratas y republicanos en el Congreso sobre reducción de déficit, techo de la deuda, ventajas fiscales para las rentas más altas y subsidios de desempleo amenazó con dejar al Gobierno de Washington inoperativo. Se evitó el cierre, pero solo tras buscar una fórmula de compromiso que obligaba a pactar un plan para recortar el déficit. En los meses siguientes fracasó el supercomité al que se encargó la misión.
Y con el poder del Congreso dividido, con la Cámara baja en manos de los republicanos y el Senado en las de los demócratas, la polarización fue aumentando conforme pasaban los meses. Sin encontrar formas alternativas de eliminar del gasto público los 600.000 millones de dólares, lo único que queda es lanzarse por el precipicio.
Ahora, el duelo electoral entre Barack Obama y Mitt Romney y entre demócratas y republicanos por la renovación completa de la Cámara baja y un tercio del Senado se libra en el terreno ideológico. El presidente y su partido apuestan por mantener las políticas de estímulo para solidificar la frágil recuperación, abordar gradualmente los recortes, prorrogar las ventajas fiscales para la clase media y eliminar las de las rentas más altas. Romney y los republicanos, mientras, defienden que lo prioritario es reducir el papel y el tamaño del Gobierno.
Con el plan presupuestario elaborado por Paul Ryan como guía –que plantea alcanzar un presupuesto equilibrado para el 2015 en lugar del 2022 que se marca Obama–, consideran inaceptable el gasto público, que ha aumentado un 30% desde el 2007; se niegan a cortar los 55.000 millones de dólares previstos de presupuesto militar, y se resisten a la subida de impuestos.
TEMOR EMPRESARIAL / Economistas, empresarios y ciudadanos preocupados apelan a los políticos a aparcar diferencias y solventar la crisis, pero con escasas esperanzas. El índice de aprobación de uno de los Congresos menos operativos en décadas (solo ha pasado 61 leyes de las 3.914 iniciativas legislativas presentadas este año) es de un mero 10% entre los ciudadanos, y en otro sondeo 9 de cada 10 negocios expresaron sus dudas de la capacidad de las cámaras de alcanzar un consenso, y menos a dos meses de las elecciones.
La amenaza del precipicio fiscal ya se está dejando notar y es en parte responsable de la lenta recuperación que vive EEUU. En un cuestionario planteado este verano por Morgan Stanley a empresas, más del 40% apuntaron al precipicio fiscal como motivo de su contención en el gasto. Y aunque hay quien cree que la Reserva Federal podría actuar antes de las elecciones aunque sea más para dar una inyección de confianza que para lograr efectos de recuperación inmediatos, también advierte de que el banco central estadounidense debería guardarse su munición. El salto al vacío puede llegar el 1 de enero.