ANÁLISIS

Las costuras del tiempo

RICARD
RUIZ GARZÓN
 
Ya lo sabe todo el mundo: Misión Olvido no es El tiempo entre costuras . Ni lo es ni lo pretende, por mucho que Dueñas haya repetido apuesta por una protagonista femenina y de nuevo la haya sumido en una trama de autosuperación, por mucho que en esta segunda novela vuelvan a aparecer la posguerra y la historia colonial, por mucho que algunas de sus páginas más logradas se zambullan en el costumbrismo, esta vez más caricaturizado. En su ritmo, en su alcance, en su intención, Misión Olvido es por tanto distinta, muy distinta a su exitosa predecesora.
Y distinta será también en ventas, seguro, aunque es probable que la propia Dueñas contara ya con ello. Pero la novela... ¿es mejor, peor o solo diferente? Como en el caso de Javier Cercas, que respondió con La velocidad de la luz al fenómeno Soldados de Salamina , la apuesta de la narradora de Puertollano parece haber sido en esta ocasión más personal, más pausada, con mayor pátina de respetabilidad.
Su apariencia de novela de campus, sus referencias a intelectuales exiliados con el maltratado Ramón J. Sender a la cabeza, su incursión en el fascinante legado de las misiones de religiosos españoles en California, al menos, así parecen indicarlo. También la elección de su protagonista, una lúcida profesora sin el magnetismo de la modista Sira Quiroga, y la de su tema principal, esa memoria personal y colectiva anunciada desde el título. Hasta ahí, nada que decir, al contrario, solo aplaudir la valentía de Dueñas, su acierto en no repetirse y en el interés de los asuntos elegidos.
La lástima, pese a todo, es que Misión Olvido tampoco es la novela que auguran esos mimbres. Por encima de ello, es un best-seller romántico, un sofisticado folletín de desamores, de fantasmas del corazón que atacan a la protagonista y a los profesores que la rodean, a Fontana, a Carter, a Zárate... Más que a la memoria, pues, la obra apunta a la intimidad, a las emociones, a la superación del pasado personal. Es un bonito mensaje, aunque algo simple. Eficaz, pero lejos de las posibilidades que ofrecían los personajes. Puestos a arriesgar, a no repetirse, quizá hubiera sido mejor una obra a la que el tiempo no le acabe afeando las costuras.