LA CLAVE
Fanáticos, blasfemos y oportunistas

ENRIC
HERNÀNDEZ
Sin el influjo histórico de la fe no se entendería la civilización occidental, como tampoco las culturas musulmana, china o japonesa, por poner algunos ejemplos. La eterna colisión entre razón y fe, entre la libertad individual y el determinismo divino, ha dictado la evolución de las artes, las ciencias y los sistemas de gobernanza en todo el planeta. Pero lo que fue motor del progreso y el conocimiento ha devenido, por mor de la globalización informativa, en fuente de conflicto inmediato entre civilizaciones. Hoy cualquier papanatas puede rodar un vídeo deliberadamente ofensivo para el islam (o para el pueblo judío) y distribuirlo a través de Youtube y las redes sociales. En pocos días habrá sembrado el odio y la violencia en medio mundo ejerciendo de forma legítima, eso sí, su inviolable libertad de expresión.
Convengamos que, por definición, el arte es provocación. Pero si este requisito bastara, blasfemar en la iglesia durante la misa o miccionar en la plaza pública deberían catalogarse como expresiones artísticas. La provocación es creativa cuando el ingenio está al servicio de una idea, de un ideal, si induce al público a pensar y a reaccionar. La irreverencia zafia que solo incita la violencia no es arte; es oportunismo.
Ninguna viñeta o película sobre Mahoma , sean bodrios u obras maestras, puede justificar el mortífero estallido de la violencia islamista. Pero, dados los precedentes, cabe presumir que el (supuesto) cineasta judío Sam Bacile rodó y divulgó La inocencia de los musulmanes a sabiendas de la ira fanática que suscitaría, y que los editores de Charlie Hebdo publicaron las caricaturas del profeta en busca de publicidad e ingresos. La libertad de expresión, irrenunciable, no puede legitimarlo todo.
El integrismo mediático
Pero también la libertad de prensa es objeto de abuso en España. Ciertos diarios exigen suspender la autonomía catalana y anular las elecciones al Parlament, e incluso se compara la manifestación de la Diada con las exhibiciones fascistas de la Italia de Mussolini . Ojalá en Catalunya nadie caiga por oportunismo en el integrismo mediático ni en la blasfemia democrática. Impacientes, absténgase.