EN 3 MINUTOS

 

Pablo Berger: «El cine es industria antes que arte»

O. P.
SAN SEBASTIÁN
 
–¿Cuántos productores y televisiones le han llamado loco?
–Muchos. Blancanieves es una película atípica: muda, en blanco y negro y, además, cara. Necesitaba la apuesta de un productor con músculo. Tampoco hay tantos... Acudí a todos ellos y todos me dijeron que no. Menos uno, que, como yo, es de Bilbao. Hemos hecho la gran bilbainada. Pero es que el cine es reto, aventura, salto al vacío, caminar en la cuerda floja. El público va por delante y hay que darle algo que no haya visto, que le sorprenda.

–Tiene usted visión comercial.
–Sí porque el término comercial no tiene que sonar despectivo. Yo hago cine de autor: escribo guiones, dirijo y soy parte de la producción. Y está claro que el cine es industria y arte. Pero es industria antes que arte. Y supone una inversión de dinero tan grande que hay que recuperarlo no ya para ganar más sino para hacer otra película. Quiero que Blancanieves se estrene y tenga éxito para poder empezar a pensar en mi siguiente proyecto. Valemos lo que nuestra última película.

–Su primer filme, Torremolinos 73 (2003), tuvo un remake chino.
–Soy atípico. Siempre he hecho lo contrario de lo que se esperaba. Me siento muy orgulloso de ese remake . Fue la tercera película más taquillera en China cuando se estrenó. Imagínese cuantos chinos la vieron. Creo que más que españoles y eso que Torremolinos 73 fue un éxito aquí.

--Torremolinos 73 no tenía suecas. Blancanieves tiene elemenos folclóricos (flamenco, toros...) pero también huye de la españolada.
–He vivido mucho tiempo fuera de España, en Nueva York. Mi mujer es japonesa. Mis amigos son de todo el mundo. Pero hay algo en la iconografía española... Me gusta coger lo local, darle una vuelta y convertirlo en universal.

–Tras pasar por el festival de Toronto, ¿en cuántos países ha vendido ya Blancanieves ?
–Tenemos ofertas de todo el mundo. The artist nos ha ayudado porque una película muda y en blanco y negro demostró que puede ser comercial. En todo caso, creo que el espectador se olvidará de que es muda. Además, en realidad no es silente porque tiene música. Quiero que el espectador entre en un estado hipnótico y disfrute de una experiencia sensorial.

–El público y la prensa la ha acogido entre fervorosos aplausos en San Sebastián.
–Ya, estoy flotando, levitando.