De izquierda a derecha, el capitán del ‘Prestige’, el jefe de máquinas y el exdirector de la Marina Mercante, ayer. (EFE / CABALAR)
 

El capitán asegura que el ‘Prestige’ pudo remolcarse a la ría de Corcubión

Allí, según el marino, el fuel se podría haber trasvasado a barcos más pequeños

Mangouras declara que permaneció en el buque para «detener la contaminación»

MANUEL VILASERÓ
A CORUÑA / ENVIADO ESPECIAL
 
El fuel del Prestige habría podido ser trasvasado a otros barcos en la ría de Corcubión, evitando así que inundara toda la costa gallega, parte de la cantábrica y llegara hasta Francia. Dos días después de que empezara a romperse el barco no se habían vertido más de 3.000 toneladas y el resto, hasta 77.000, podía salvarse sin ningún problema técnico. Con la rotundidad de un marino curtido en mil batallas lo afirmó ayer el capitán Apostolos Mangouras durante las más de cuatro horas de preguntas a las que fue sometido por dos abogados del Estado.
Ambos se esforzaron en encontrar resquicios en la versión de Mangouras para convencer al tribunal de condenarle por desobediencia y daños al medioambiente y de que, al mismo tiempo, exoneren al exdirector general de la Marina Mercante, que también se sienta en el banquillo por haber decidido alejar el barco. Pero el marino griego, más tranquilo que el primer día, se mantuvo firme en un relato coherente, aunque en algunos puntos las pruebas puedan desmentirle.
Una vez se consiguió hacer firme el remolque, 22 horas después del accidente, Mangouras consideró que «se podía llevar el barco a una ensenada» y allí, una vez estabilizado, «trasvasar el fuel». Ante las objeciones sobre el exceso de calado que habría impedido entrar en el puerto de A Coruña y pasar la carga a otro barco, el capitán respondió que Corcubión era un sitio adecuado y cercano y que el fuel podía pasarse a barcos más pequeños, más bajos.
Ante el acoso de uno de los abogados, admitió que primero había que llevarlo mar adentro para evitar que embarrancara, pero luego insistió en había que buscar refugio. Si él no lo propuso al Gobierno es porque ya no estaba al mando de la nave y daba por hecho que se dirigían a un lugar seguro. La comandaba la empresa de salvamento holandesa Smit Salvage, que tenía la orden del Ejecutivo de llevársela lo más lejos posible.
«No nos decían dónde iba el barco y no me dejaban comunicar con el armador. Al pasar Finisterre me di cuenta de que nos llevaban al océano. El armador me dijo entonces que el Gobierno español no iba a darnos refugio. ¿Qué podía decir yo? Pasé mucho miedo porque iba en un barco herido y venía un temporal. No puedo acusar [al Gobierno] de subestimar las vidas humanas, pero las acciones que llevaron a cabo dan esa impresión», prosiguió el capitán.

CAUSAS EXTERNAS / Sobre la causa del accidente, Mangouras, reconoció que «no puede saberse», pero en ningún momento citó entre las hipótesis la debilidad estructural del viejo petrolero. El boquete «de unos 20 metros» que se abrió en el forro exterior pudo ser provocado por «una ola más grande de lo habitual, de 10 o 15 metros, un contenedor que viajara por debajo de la corriente, un tronco o, como llegó a decirme un marinero, un submarino...»
Pese a estar sus vidas en «riesgo», capitán, primer oficial y jefe de máquinas se quedaron a bordo para «enderezar el buque, parar la contaminación y ayudar al remolque». Es su versión. El próximo martes será interrogado por su defensor.