NUEVAS FORMAS DE PROMOCIÓN DE UN LIBRO Y DE UN ESPACIO PATRIMONIAL

Escritor y presentador. Martí Gironell, ayer en Barcelona. (JULIO CARBÓ)
 

El último abad de Sant Benet

El periodista y escritor Martí Gironell sitúa su cuarta novela en el monasterio románico del Bages, en el marco de un incipiente conflicto entre la Iglesia y la Corona española en el siglo XVI

ERNEST ALÓS
BARCELONA
 
La fidelidad con que los lectores del escritor y periodista Martí Gironell (Besalú, 1971) han seguido El pont dels jueus, La venjança del bandoler y L’Arqueòleg ha hecho que sus editores hayan hecho una apuesta no muy usual en estos tiempos negros en las librerías: 20.000 ejemplares en catalán (Columna) y 10.000 en castellano (Suma) de su cuarta novela, L’últim abat, protagonizada por el último superior del monasterio de Sant Benet, en el Bages. Pero no están solas, en una operación de lanzamiento que tiene como tercer elemento a Món Sant Benet, el complejo patrimonial y turístico gestionado por la Obra Social de CatalunyaCaixa. Una «suma de esfuerzos» para escribir el libro, promocionarlo y difundir el complejo de Sant Benet que el escritor califica de «unión temporal de empresas».
Aunque, eso quiere dejar claro, lo primero fue la idea del libro. «Mientras me documentaba para escribir L’Arqueòleg descubrí la figura del abad Frigola, el último abad de Sant Benet de Bages, un personaje muy atractivo», explica Gironell. Y bien estudiado por los historiadores locales Llorenç Ferrer y Salvador Redó.
Después vino la propuesta informal de los responsables de Món Sant Benet («¿por qué no se podría hacer una novela histórica sobre el monasterio»?) y un acuerdo a tres bandas por el que Gironell disponía de una habitación en el monasterio para escribir el libro («durante seis meses iba más o menos tres tardes a la semana, y dos fines de semana al mes»), lo que le ha permitido «alimentar la imaginación» y haberse «empapado del entorno», además de mantener a los lectores informados del proceso por las redes sociales, incluyendo una votación para elegir el título entre El verí de la conspiració , El verí (el preferido del autor) o L’últim abat (el título ganador).
Que a los lectores les gusta «poder pisar los escenarios de una novela» Gironell lo tiene muy claro después de sus experiencia con El pont dels jueus en Besalú. También mantiene la fórmula de sus libros, de nuevo llenos de diálogos y pasajes didácticos. Aunque él le encuentra al menos dos cambios a su última entrega: «Espero que se pueda ver una evolución en el oficio de escribir, y además creo que es muy diferente porque si bien los anteriores eran historias de aventuras, en este caso he relatado un conflicto que da a entender cómo empezaban a crecer ya el pulso entre Catalunya y España en el siglo XVI, en tiempos de Felipe II». En concreto, la ruina y posterior toma de control de los monasterios benedictinos por congregaciones castellanas, en lo que historiadores como Llorenç Ferrer ven una operación patrocinada por la Corona para controlar la Generalitat.
Aunque no todo son intrigas político-eclesiásticas. También se trata de mostrar «cómo se relacionaba la gente en las tabernas», la enología o el papel aún de señor feudal de un abad (que por un lado se pelea con la Corona y por el otro cruje a impuestos a los campesinos), o episodios carnales que demuestran que los monjes del momento «eran bastante terrenales».

La portada del libro.