GENTE CORRIENTE

Margarita Campañá. (JOAN CORTADELLAS)
 

Margarita Campañá: «Eran las primeras postales de BCN; de verdad, las primeras»

Postales: las primeras fueron 10, en blanco y negro, que hizo su padre. Ella heredó el oficio y la empresa. Y esquiaba.

MAURICIO
BERNAL
 
–Mi padre tenía una tienda de fotografía. En el número 7 de la Rambla de Catalunya. Y una vez, en 1951, hizo 10 postales. En blanco y negro.

–Diez postales.
–No sé por qué. Probó, a ver qué. Pero se ve que a la gente le gustó.

–¿Las vendió?
–Esas en concreto no sé, pero sí sé que al año siguiente iba a tener lugar el Congreso Eucarístico en Barcelona y mi padre pensó que iba a venir mucha gente y que iba a ser una buena oportunidad para vender postales. La tienda iba mal, así que se asoció con un fotógrafo, Andrés Puigferrán, y con él empezaron a hacer postales en color. Eran las primeras postales de Barcelona.

–En color.
–No, no, las primeras, de verdad; quiero decir: las primeras.

–¿Las primeras postales de Barcelona las hizo su padre?
–Sí. Antes de los años 50 no había postales de Barcelona. No existían. A nadie se le había ocurrido.

–Caramba. Lo que se dice un precursor. ¿Quién era su padre?
–Se llamaba Antonio Campañá Bandranas. ¿Y sabe qué? Les fue bien. Montaron esa empresa, que se llamaba, recuerdo, Postales Color Cyp…

–¿Cyp?
–Campañá y Puigferrán.

–Claro.
–Las primeras postales eran del parque Güell, la Rambla y la Sagrada Família. Y en fin, la empresa prosperó, y mucho, y entonces los dos se fueron por toda España y empezaron a hacer postales de toda España. ¡En ninguna parte había postales! Pero enseguida les copiaron; la gente vio el negocio y salieron otras empresas.

–Pero usted sigue aquí. Sesenta años después. Cuénteme. ¿Cuándo heredó la empresa?

–Mi hermano y yo; la heredamos mi hermano y yo. Él acaba de jubilarse, es el que hacía las fotos, pero todo este tiempo ha estado aquí, conmigo. ¿Yo? Yo hace 30 años que estoy aquí. Pero no solo heredamos las postales. También heredamos el periodismo.

–¿Periodismo?
–Sí. Esa es otra historia, pero se la voy a contar. Mi padre era un forofo del esquí, y además de la tienda de fotografía, y además de las postales, hacía las páginas de esquí en el Sport . Bueno, pues yo también. Y mi hermano también. Compaginábamos el periodismo con la empresa. Él estaba menos aquí porque estaba en plantilla, y yo más porque era free-lance .

–¿Y el esquí? ¿Eso no lo heredaron?
–¡Por supuesto! ¿Ve estas arrugas? Son del esquí, del sol y de la nieve y de que en esa época sobre todo no había las cremas que hay ahora. A lo que íbamos: los dos heredamos el esquí. Yo llegué a quedar tercera en los campeonatos nacionales, pero mi hermano acudió a los Juegos Olímpicos. Estuvo en el año 68 en Grenoble.

–Volvamos a las postales. Decíamos que si sigue aquí es porque el negocio…
–…no está mal. Pero eso lo decía usted. A ver: no está mal del todo, porque si no yo no estaría aquí, en efecto, pero el negocio ha bajado mucho, y en parte tiene que ver con todas las nuevas políticas del ayuntamiento.

–De Barcelona.
–Claro. Nos tienen amargados, nos quitan puntos de venta, a los quioscos les limitan los expositores… Pero contra los quioscos no tengo nada, ¿eh? Es contra el ayuntamiento. En la Sagrada Família hay unas aceras enormes y no les dejan poner nada. Yo, de hecho… A ver: mire, mire esto.

–¿Fotos?
–Me fui cámara en mano a documentar la presencia de productos en las calles. Estas cajas de verduras, mire: ¿esto no es feo? No, claro, esto no es feo. Pero las postales sí son feas.

–¿Se fue por Barcelona...?
–...a fotografiar productos en la calle. Y esto es París, mire: Montmartre.

–¿También tomó fotos allí?
–También. ¿Usted cree que ahí les dicen algo?

–Se ve que no. ¿Y qué hizo con todo esto?

–Lo presenté al ayuntamiento. Pero claro, no me hacen ni caso.