EL TURNO
Ni crisis, ni leches; ideología

DAVID
ESPINÓS
Gobernar, entre otras muchas cosas, es establecer prioridades. Las del Gobierno son claras y no dejan lugar a dudas. Las pueden pintar y colorear con grandes dosis de crisis, pero los números son como el algodón y no engañan. El viernes, en el ya temido Consejo de Ministros, se aprobó el Plan de Publicidad y Comunicación Institucional 2012. El presupuesto pasa de los 80,4 millones del 2011 a los 35,3 este año. Hasta aquí, todo normal. Pero el destino de estos millones es muy representativo de los intereses del Gobierno. Las cifras hablan por sí solas.
La campaña que se lleva la palma es la de Tráfico –suele ser siempre la más potente–, con 10,23 millones de euros. La segunda tiene un gran carácter social y es muy instructiva : es la destinada a promover las Fuerzas Armadas y el reclutamiento para la causa con 4,8 millones. Dice mucho a favor de un país el nulo interés de los jóvenes por formar parte del Ejército, pese a que a algunos les cueste aceptarlo.
Y la tercera gran campaña es para promocionar y publicitar el proyecto estrella del Gobierno, la reforma laboral, la que según González Pons iba a crear 3,5 millones de puestos de trabajo en una legislatura. Rajoy también lo tenía claro hace unos meses: «Es la reforma laboral que necesitamos para dejar de ser el país que más empleo destruye». Aunque hace falta más tiempo para un análisis más certero, la reforma ha facilitado el despido y ha aumentando las listas del paro. Así que gastarse 4 millones en promocionar lo que los empresarios ya se saben de memoria y muchos trabajadores padecen en sus propias carnes es una broma de mal gusto.
Eso sí, para prevenir un tema menor e intrascendente que causa decenas de muertes al año como es la violencia machista el Gobierno reduce el presupuesto a la mitad, de 3 millones a 1,5. En los cuatro primeros meses de este año, 14 mujeres ya han sido asesinadas por sus maridos. Ni demagogia, ni crisis, ni leches; pura y dura ideología.