ENTREVISTA CON EL CREADOR DE ‘JUEGO DE TRONOS’
 

George R. R. Martin, en la biblioteca Jaume Fuster, durante su última visita a Barcelona, en el 2008. (FERRAN NADEU)
 

George R. R. Martin: «Admiro a Tolkien. Pero era de una época distinta»

RICARDO MIR DE FRANCIA
WASHINGTON
 
‘Dansa amb dracs’, la quinta entrega de la ‘Cançó de Gel i Foc’, de George R. R. Martin, llega hoy a las librerías en catalán, publicada por Alfaguara. La traducción al castellano, de Gigamesh, lo hará el 22 de junio. Desde el 23 de abril, Canal + emite la segunda temporada de la adaptación televisiva. La hay también en cómic. Y un ensayo, publicado por Errata Naturae. Vendaval Martin...

Desde su casa de Santa Fe (Nuevo México), George R. R. Martin habla de Danza de dragones, la quinta entrega de la serie adaptada a la televisión como Juego de Tronos. Pero no suelta prenda de los libros que faltan. Al menos, dos.

–Como es habitual en sus libros, al final de
Danza de dragones muere uno de los personajes más carismáticos, aunque no vamos a decir cuál. ¿Entiende que algunos fans se enfaden con este tipo de desenlaces?
–Si el lector prefiere que el héroe se deshaga de los malos y se imponga al final de la historia, que los personajes estén seguros y avancen por las páginas del libro sin que nunca les pase nada, tiene miles de otros libros a los que recurrir.Siempre se ha dicho que uno escribe lo que le gustaría leer y como lector disfruto más cuando la historia es impredecible. Hay más suspense cuando no sabes quién va a triunfar o quién ganará la batalla. Igual que ocurre en la vida.

–A muchos de sus fans no parece gustarles tanto tiempo de espera entre libro y libro.
–Son unos pocos. La mayoría tiene paciencia. Recibo muchas cartas diciéndome que me tome el tiempo que sea necesario. Son libros muy extensos y complicados. El último era un manuscrito de 1.500 páginas. Esencialmente estoy escribiendo 10 novelas, entrelazándolas entre sí.

–¿Es importante para usted el contexto histórico, aun tratándose de fantasía?
–Llevo inmerso en la historia medieval desde que comencé esta saga hace 20 años. Y sigo leyendo cualquier buen libro de historia. Sí, es importante que se asiente sobre un trasfondo verosímil. Los elementos propios de la fantasía, como los dragones o cierta dosis de magia, funcionan mejor cuando surgen de un trasfondo realista y convincente.

–¿Qué podemos esperar de la sexta entrega? ¿Seguirá desdoblando la acción como en la cuarta y quinta o todo confluirá?
–Todo avanza hacia una confluencia, pero no sé si todos los personajes aparecerán en el sexto libro porque todavía están bastante separados. La historia está avanzando rápidamente hacia el clímax…

–¿Concluirá la saga en el séptimo libro o va a necesitar algún volumen adicional?
–Yo espero que acabe en el séptimo, pero ya me he equivocado antes, así que es difícil predecirlo.

–Quizá uno de los elementos que le ha hecho ganar un público adulto, no solo adicto a la
fantasy , es la prioridad de elementos como la intriga política y el sexo. ¿Cree que el creciente peso de la fantasía en la serie puede alejar a parte de ese público?
–Es posible, aunque no me preocupa mucho. Como escritor y como artista no te puedes preocupar sobre qué es lo que le va a gustar a los lectores.

–¿Cómo se siente cuando algunos críticos asocian la literatura fantástica con un público adolescente?
–Creo que es una tontería. Muchos de esos críticos escriben desde la ignorancia y el prejuicio. Es cierto que hay fantasía para jóvenes y niños. Pero este es uno de los géneros literarios más antiguos. Si te remontas a los orígenes, Homero o el poema de Gilgamesh encajan perfectamente en los estándares de la fantasía.

–¿Cuáles son las principales diferencias entre usted y Tolkien?
–Soy un gran admirador de Tolkien. Pero él era un hombre de una época distinta. Nació en el siglo XIX, dedicó su vida a la academia, era uno de los grandes lingüistas del mundo, era un producto de la Gran Bretaña de la época. Yo soy producto de la generación de los babyboomers , hijo de una familia obrera de Nueva Jersey. Tengo formación de periodista, vengo de la subcultura de la ciencia ficción, fui objetor de conciencia en Vietnam. Todas estas diferencias se reflejan en nuestra literatura, aunque sin su precedente mis libros quizá nunca se hubieran materializado. Tolkien es el gigante del que deriva toda la fantasía moderna.

–¿Por qué eligió la edad media como el trasfondo histórico?
–Digamos que es el habitual para buena parte de la fantasía épica. Hay algo de ese periodo que me gusta. Los castillos o el mundo fascinante de los caballeros, guerreros, pero con un ethos completamente distinto al de los soldados actuales. No basado en acatar órdenes sino en la gloria personal o la protección del débil. Todo eso yuxtapuesto a la brutalidad en tiempo de guerra. Hay una gran tensión dramática ahí, enormes contradicciones entre el ideal y la realidad, un gran potencial para la novela. Y además es chulo.

–¿Tienen sus historias alguna alegoría de la realidad?
–Si quisiera escribir sobre política, lo haría. Aun así, toco algunos temas universales, como el poder, o temas personales como el amor y la lealtad, relevantes hoy pero también en la antigüedad.

–¿Está satisfecho de la adaptación televisiva?
–Creo que la serie es bastante fiel a los libros. No me importaría que hubiera un par de capítulos más por temporada y que tuviéramos algo más de tiempo y presupuesto, pero en líneas generales creo que el equipo de HBO está haciendo un trabajo fantástico.

–Escribe un blog bastante personal, da cientos de entrevistas, asiste a convenciones..., ¿Disfruta o a veces le da miedo?
–Últimamente se ha vuelto un poco abrumador. Siempre he formado parte del mundo de la ciencia ficción. Fui a mi primera convención en 1971, de modo que siempre he interactuado con mis fans. Yo mismo me considero un fan porque lo fui antes de convertirme en escritor profesional. Pero no me importaría volver a ser un poco más anónimo.

Lea los primeros capítulos de ‘Dansa amb dracs’ .