+ INNOVACIÓN

Animación. Área de producción audiovisual de Cromosoma, en Barcelona. (ALBERT BERTRÁN)
Glosolalia en internet
El 22@ de Barcelona acoge a un grupo de empresas que ha creado un clúster dedicado al multilingüismo
El primer libro de la Biblia, el Génesis, refleja que las lenguas son una preocupación constante de la humanidad. El texto incluye la narración de cuando los hombres quisieron llegar hasta el cielo y construyeron una torre, Babel, que se derrumbó: el castigo divino confundió a los albañiles porque cada uno hablaba lenguas distintas.
La necesidad de superar la incomunicación reapareció en el Nuevo Testamento con el anunciado milagro de ser capaz de hablar varias lenguas y dominar lenguajes. No tendría mérito si se aprendieran, pero había un matiz sobrenatural: el don de lenguas se entendió como hablarlas sin haberlas aprendido antes. Tal fenómeno es conocido como glosolalia. Al cabo de los siglos, la aspiración a hablar lenguas –y dominar lenguajes– sin tener que aprenderlos solo queda para algún eslogan publicitario ( aprenda inglés sin esfuerzo ), o para los investigadores del mayor fenómeno del siglo XXI, la revolución digital permanente y su campo de mayor extensión, internet.
El filólogo y activista cultural Antoni Mir (Palma, 1956) dedicó 20 años a impulsar el catalán en las Islas Baleares y amplió su visión al multilingüismo planetario como fuente de innovación. En el 2005 impulsó, por encargo del Govern, Linguamón-Casa de les Llengües. Ahora lo hace desde el sector privado. Es director general de la fundación Digitalent (la cooperativa educativa Abacus y la productora de animación Cromosoma) y uno de los impulsores del Clúster de les Indústries de la Llengua, ubicado en el 22@ de Barcelona, creado en enero por nueve empresas vinculadas a la lengua, de traductoras a creadoras de programas informáticos dedicados al lenguaje.
Mir rompe enseguida con el tópico: «Internet no será nunca más el internet del inglés. Será el de la eclosión de las lenguas. Y lo más curioso es que eso lo dicen los propios ingleses». A esa conclusión llegó el British Council en el 2005». Por otro lado, el Gobierno de Blair asumió el informe de la fundación Nuffield cuyo lema fue: English is not enought, con el inglés no basta. Desde el imperio británico al multilingüismo, algo chocante. Las razones, bien sencillas: para ser más competitivo en el mundo global, las lenguas cuentan, y mucho, porque son mercados, y a más lenguas, mayor competitividad.
Llega la diversidad
El año 2005 no es al azar. Explica Mir: «Hasta entonces era el internet de la escritura. La aparición de Youtube rompe todas las reglas». Abre la red a la comunicación audiovisual, provoca la eclosión del multilingüismo y el desarrollo de nuevas tecnologías. Parece una paradoja, pero la globalidad no genera uniformidad sino diversidad. Microsoft, Nokia, Wikipedia, Facebook se esfuerzan por utilizar cada vez más lenguas. Casi todas superan el centenar.
La explicación es sencilla: la globalidad acaba donde empiezan los mercados locales. Y estos tienen su propia lengua, escrita o hablada, a la que se adaptan todos los operadores de la red. «Las lenguas son un negocio emergente» alude Mir, por analogía de los países emergentes. El papel de lengua franca internacional es una liga reservada a una decena de lenguas, pero ninguna de ellas renunciará a la clientela que generan todas las demás.
Con recurrencia: las lenguas se aprovechan de las nuevas tecnologías, las tecnologías se interesan por el desarrollo de las lenguas. Competir y cooperar, la esencia de un clúster, es lo que han acordado nueve empresas del sector, la mayoría dedicadas a la traducción. En Catalunya hay 250 empresas afines a esta actividad, con 150 millones de facturación y 1.500 empleos directos.
Una de ellas, CPSL, dirigida por la presidenta del clúster, Tenesoya Pawlowsky, tiene su sede en el edificio Imagina del 22@. Hoy, internet permite que los traductores estén en cualquier lugar del mundo enlazados a través de dispositivos en la nube ( cloud ) y transformar tanto el modelo de negocio como los hábitos de consumo. Esta cooperación da sentido a la asociación Clusterlingua.
Clusterlingua promueve proyectos propios y que Barcelona sea un referente internacional de las empresas que desarrollan soluciones multilingües más avanzadas. El reconocimiento de voz, la subtitulación avanzada, los buscadores semánticos que ratrearán la red distinguiendo imágenes y palabras multilingües, el internet de las cosas... El colofón sería vincular este entramado con la capitalidad mundial de la telefonía móvil que se ejercerá desde Barcelona.
Después de siglos, la tragedia de Babel tendrá solución, digital, por supuesto. La glosolalia más cerca.