LOS ESPAÑOLES DE LA RONDA FRANCESA

Feliz. Haimar, ayer en París.
 

‘Bala’ al suelo, corazón Haimar

Las caídas han oscurecido a Valverde en un año en el que Zubeldia pudo colgar la bici por una arritmia

S. L- E.
PARIS ENVIADO ESPECIAL
 
Hasta que no estuvo a 10 minutos, el equipo Sky había recibido una consigna. Prohibido dejar mover a Alejandro Bala Verde Valverde. «Tú no te escapas» . Se lo dijo Richie Porte, gregario de Bradley Wiggins, el domingo 8 de julio, en la etapa que finalizó en Porrentruy (Suiza). Lo escuchó Valverde cuando trataba de pillar una escaramuza al inicio del día, poco antes de caer encima de Samuel Sánchez. El asturiano, al hospital, adiós a los Juegos. El murciano, al fondo del pelotón, con la moral baja, el cuerpo herido y pánico a volver a irse al suelo.
«Muchas cosas pasaron por mi cabeza tras las caídas. No quise retirarme y, aunque fue difícil, sobre todo por las heridas, intenté mentalizarme para intentar alguna victoria de etapa. Costó, pero al final llegó» .
Valverde regresaba al Tour tras tres ediciones ausente por culpa de su rocambolesca sanción. La aspiración era, por lo menos, pelear por el podio. Las dos veces anteriores en las que llegó a París finalizó en el t op ten de la prueba y hasta llevó el jersey amarillo. Con la duda ahora de si acude o no a la Vuelta, en el 2013 la ronda francesa volverá a ser el objetivo principal del ciclista murciano.
El secreto mejor guardado
El pasado jueves, en la meta de Pey-
ragudes, tras llegar Valverde victorioso, se buscaba una cara de cabreo de Haimar Zubeldia. Su equipo, incomprensiblemente, gesto muy feo, lo había abandonado a su suerte. Fue el día malo de un ciclista que siempre acostumbra a tenerlos buenos cuando en los Tours pelea por estar cerquita del maillot amarillo.
Zubeldia solo estaba triste, que ya es mucho. Y así era porque se había propuesto que nada ni nadie le amargara un Tour que, como ayer dijo, «era especial» , porque hace cinco meses temió lo peor.
Estaba en Tenerife y empezó a notar que algo funcionaba mal en su corazón. Se asustó y se fue al hospital. Enseguida le detectaron una fibrilación auricular persistente, una arritmia que podía ser muy grave y que desaconsejaba la práctica deportiva profesional. Tuvo suerte. Tras un mes de reposo absoluto y tratamiento, comenzó a montar suavemente en bicicleta. Los médicos le dijeron que si a los tres meses no se repetía el problema tenía más de un 80% de probabilidad de haberlo superado. Vía libre para el Tour. Autopista hacia la sexta plaza de la general. Por eso, ayer, cuando ascendió al podio de París, recompensa por ser uno de los integrantes del RadioShack, mejor equipo de la prueba, se sentía dichoso, feliz y en paz consigo mismo.