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Shakira amenazada
La estrella afronta una batalla legal con el matrimonio colombiano que le ha estado sirviendo durante los últimos 11 años y que le pide 120.000 euros
La diva niega las acusaciones de la pareja, que asegura haber trabajado sin contrato y haber recibido amenazas anónimas tras negarse a firmar el finiquito
FERRAN IMEDIO
BARCELONA
Shakira, en las gradas del Gdansk Arena, durante el España-Italia de la Eurocopa, el 10 de junio. (AFP / PATRIK STOLLARZ)
S hakira está viendo como se le complica la vida durante un embarazo que pocos se atreven a anunciar porque todo el mundo anda a la espera del anuncio oficial. Y las molestias de la diva durante estos meses tan especiales para ella no son por causas naturales, sino por el lío que tiene en casa. Dos de sus criados, que habían estado a su servicio exclusivo durante los últimos 11 años, que eran de su absoluta confianza, los que le hacían la comida, los que la paseaban en coche, se han rebelado tras ser despedidos, según ellos, de mala manera, incluso con escabrosas amenazas anónimas vía e-mail .
El entorno de la cantante niega todas las acusaciones de principio a fin e insinúa que se trata de un chantaje y que quieren sacar dinero como sea antes de irse a servir a otra casa en España. Dicen que están sorprendidos de su manera de actuar, haciendo pública la batalla legal y filtrando «falsedades». El Shakiragate lleva un par de meses en manos de los abogados de cada parte sin que se atisbe una solución definitiva.
Todo empezó a finales de mayo. Los empleados de la diva, un matrimonio colombiano, cuentan a través de su abogado que Shakira les sentenció la noche en que la criada protestó cuando la cantante le pidió que cocinara un pollo para ella cuando ya era medianoche. «Llevo trabajando para usted desde la siete de la mañana», argumentó la empleada. Por lo visto, la respuesta le sentó tan mal a la intérprete de Loca que decidió despedirla a ella y a su marido. Las explicaciones que llegan desde la parte de la de Barranquilla son distintas: les propuso seguir trabajando para ella en Colombia pero estos se negaron al traslado.
Según los criados, les presentó un finiquito por valor de 6.000 dólares (unos 4.800 euros) que la pareja se negó a firmar. Siempre según su versión, Shakira y su gente los echaron del piso que ocupaban en la avenida de Josep Tarradellas (formaba parte de la retribución que recibían, del mismo modo que hacen con otras dos ayudantes, que ocupan otros dos pisos en la capital catalana) y no les renovaron el visado, como hacían cada año en la embajada colombiana en Roma, así que el 12 de agosto pasarán a ser ilegales porque, afirman, trabajaban sin contrato.
El matrimonio pidió ayuda al ex de la cantante, Antonio de la Rúa, al que también sirvieron durante años porque Shakira estaba con él (tanto él como la cantante son padrinos del hijo de la pareja de criados). El hijo del expresidente de Argentina cogió un vuelo en Nueva York y se plantó en Barcelona para ayudarles. De ahí que el entorno de la cantante crea que esta situación haya sido orquestada por él. Les dirigió al abogado Joaquim Maria Fàbregas, que ha pedido una conciliación laboral y ha presentado una demanda social y una denuncia penal por las amenazas por correo electrónico recibidas. En uno de ellos se puede leer: «Te has metido con la personita equivocada y vamos a defenderla hasta la muerte»; va adjunta con la foto de un hombre decapitado. Fue entonces cuando llamaron a De la Rúa.
«Están decepcionados, disgustados, se sienten engañados. La consideraban de su familia y ahora se sienten ninguneados. Y tienen miedo», explica el abogado, al tiempo que recuerda que la mujer ya trabajaba a las órdenes de los padres de Shakira cuando esta era una niña. De hecho, la llevaba a clases de gimnasia rítmica cuando tenía 8 años.
Shakira y Gerard Piqué –afirman en su círculo íntimo– están «tranquilos» ante la posibilidad de que la pareja comience a explicar intimidades, como su embarazo o el inicio de su romance mientras ella aún estaba con De la Rúa.

BARRANQUILLA, MIAMI, BAHAMAS, BCN... / El caso es complicado, ya que la pareja ha trabajado para la artista durante 11 años en Barranquilla, Miami, Bahamas, Barcelona (iban a la casa de Piqué en Muntaner)… ¿A qué legislación atenerse? Los abogados del matrimonio despedido toman como referencia la española para pedir 150.000 dólares (120.000 euros). «Es un caso tristísimo. Han dado la vida por ella y ahora sienten que los quieren amedrentar. Solo quieren volver a Colombia, a su casa», cuenta Fàbregas. Antes deberá acabar un culebrón que va para largo.
 
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